El resentimiento supone uno de los sentimientos más tóxicos con los que nos encontramos en el ejercicio del coaching. Sus efectos son extremadamente dañinos : te aferra y te mantiene en el pasado, contamina tu presente y te impide mirar hacia el futuro. Su único remedio es la aceptación sin condiciones. Aceptar que “lo que pasó, pasó”, pasar página y poner manos a la obra en el diseño de tu nuevo futuro, diferente y deseado.
En 1948, después de que su marido se hubiera casado con una joven escritora mucho más afín al régimen; Lina Prokofiev, esposa del célebre compositor ruso (nacida como Carolina Codina en Madrid en 1897) se hizo muy incómoda para las autoridades soviéticas y fue condenada por la irracionalidad estalinista a 20 años de trabajos forzados en el gulag siberiano. Es difícil imaginar los sentimientos de Lina durante su reclusión y más motivos justificados para dejarse llevar por la amargura, la desesperación y el resentimiento … Cuando recobró la libertad después de ocho años, su marido ya había muerto. Hasta 1974 no consiguió dejar la URSS e instalarse en Londres donde creó, en 1983, la Sergei Prokofiev Fundation. Según dicen quienes la conocieron, Lina jamás perdió la alegría … y amó a su marido hasta la muerte. Nunca permitió que el resentimiento condicionara su vida ni su futuro.
Jordi Foz
27/11/2009 at 8:38
!Cuánta verdad hay en ello!. Manteniéndonos en el resentimiento estamos atados a pensamientos negativos, a lo que nos hicieron o a lo que no nos hicieron. La culpa está fuera de nosotros y, en ese estado, sólo nos queda el resquemor.
Y racionalmente, si nos paramos a pensar, todos sabemos que los pensamientos y sentimientos negativos no nos ayudan a tener una vida feliz. ¿Por qué nos será tan difícil dar ese paso?
27/11/2009 at 9:49
Jordi, estic molt de acord, i tu saps que aquest ha estat una actuacio personal meva habitual. Es a dir ratifico el que dius, amb el meu particular exemple.merci per la reflexio
09/12/2011 at 0:36
[...] Una reflexión madura y serena, sin prejuicios, sobre nuestros sentimientos y emociones; una aceptación sincera del ser del otro y, sobre todo, el arte de hablar y el arte de escuchar … no son nada [...]