ViñetaEn la presentación de un libro sobre la historia del periodismo español hecho por periodistas españolas, escuché la queja de una de ellas sobre su primera propuesta de trabajo para colaborar en una de las secciones llamadas femeninas (moda, cocina, hogar). Irritada por lo que consideraba un atentado contra su interés profesional -el periodismo político- lamentaba la existencia de tales secciones. “¿Para qué existen?”, se preguntaba, “¿Qué sentido tienen?”, coreaban sus contertulias, abominando de la existencia de tal género…

¿Género he dicho?… Cuando terminó el coloquio le pregunté: “¿Te habría irritado igual una oferta de colaboración en las secciones de motor, o deportes?”. Su respuesta fue: “probablemente no”.

Aún continúo preguntándome: ¿tendrán más atractivo los intríngulis de un coche que los de un cuarto de estar?, ¿será más inteligente el discurso deportivo que el de la moda?, ¿moverá mucho más negocio el spray de champagne en el podio, que el tacón de aguja en la pasarela?.

Araceli Cabezón

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