El resentimiento supone uno de los sentimientos más tóxicos con los que nos encontramos en el ejercicio del coaching. Sus efectos son extremadamente dañinos : te aferra y te mantiene en el pasado, contamina tu presente y te impide mirar hacia el futuro. Su único remedio es la aceptación sin condiciones. Aceptar que “lo que pasó, pasó”, pasar página y poner manos a la obra en el diseño de tu nuevo futuro, diferente y deseado.
En 1948, después de que su marido se hubiera casado con una joven escritora mucho más afín al régimen;  Lina Prokofiev, esposa del célebre compositor ruso (nacida como Carolina Codina en Madrid en 1897) se hizo muy incómoda para las autoridades soviéticas y fue condenada por la irracionalidad estalinista a 20 años de trabajos forzados en el gulag siberiano. Es difícil imaginar los sentimientos de Lina durante su reclusión y más motivos justificados para dejarse llevar por  la amargura, la desesperación y el resentimiento … Cuando recobró la libertad después de ocho años, su marido ya había muerto. Hasta 1974 no consiguió dejar la URSS e instalarse en Londres donde creó, en 1983, la Sergei Prokofiev Fundation. Según dicen quienes la conocieron, Lina jamás perdió la alegría …  y amó a su marido hasta la muerte.    Nunca permitió que el resentimiento condicionara su vida ni su futuro.

Jordi Foz

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