Ese anciano con una chaqueta de espiga dos tallas más grandes daba de todo menos miedo. Eso sí, es probable que en los años que le quedan, pocas personas confiarán en él. Curiosamente pasea por la calle después de que le dejaran en libertad sin fianza.  Si su elección como gestor de una conocida Fundación hubiera pasado por un sencillo test de competencia, sinceridad y confiabilidad no hubiera ocurrido nada noticiable más allá de las excelentes tardes y noches de música.

Así pues, para buscar un equipo de colaboradores en los que quieres depositar tu confianza (y con ella gran parte del éxito y futuro del proyecto) necesitas que dispongan de las competencias y habilidades necesarias para acompañarte, asegurarte de la sinceridad y alineamiento de sus valores con los del propio proyecto y no olvidarte que, para que la confianza sea completa, también necesitas conocer su histórico (una mezcla de curriculum, bio y referencias, mezcladas pero no agitadas, claro…).

Si cualquiera de esas “patas” se quiebra os toca restaurarla porque el equipo necesita de esa confianza para conseguir los objetivos  que se hayan marcado. Además, y hablando de la tan manida crisis, las personas y los equipos “cargados” de confianza serán los que saldrán de ella como vencedores.

El resto, junto con el anciano, seguirán en crisis y sin confianza.

Oscar Garro

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