LO DIVERSO ME DIVIERTE

No hay ponencia o charla sobre management que no hable de la diversidad como valor económico en alza. Hace unos años, cuando se hablaba de diversidad, se hacía desde una perspectiva de equidad, de igualdad de oportunidades, de justicia social… Viendo que esta aproximación tiene un impacto muy limitado en el mundo empresarial, estamos empezando a escuchar discursos más dirigidos a la eficacia y la productividad.

Al parecer, la diversidad está ligada a la capacidad de crear ambientes más creativos e innovadores, de enriquecer los estilos directivos, de desarrollar una comprensión verdaderamente global del mundo, de incorporar en las culturas de las empresas el valor de la superación, etc. Muchas ventajas productivas, que en los tiempos que corren no son nada despreciables.

El otro día, hablando con un amigo, me decía que ya le aburría una reunión si solamente había hombres y que añoraba los comités internacionales en los que participaba cuando trabajaba en su empresa anterior, que es multinacional… Y me llevó a pensar que en todo esto de la diversidad, estábamos dejando de lado un argumento probablemente mucho más convincente que todos los que se utilizan en las charlas y libros sobre el tema: que la convivencia entre “diferentes” es divertida.

Quizá sería más potente plantearlo así: ¿… que vives en un microclima de “iguales”? ¿…que todas las personas que te rodean en el trabajo, en tus actividades de ocio piensan igual? ¿…que todos tus colaboradores o compañeros enfocan los problemas de la misma manera?… pues no sabes lo que te pierdes, porque en lo diverso hay diversión. Claro, que quizá a las empresas no nos importa demasiado que las personas se diviertan, ¿o sí?

Ane Aguirre

2 comentarios sobre “LO DIVERSO ME DIVIERTE

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  1. Qué casualidad, este es un tema sobre el que he reflexionado estos días, a raíz precisamente en el que la diversidad a sido la característica dominante: reuniones de trabajo con personas de diferente nacionalidad, perfil profesional y estilo personal y en entornos físicos no habituales. Resultado, jornadas de trabajo que efectivamente pueden considerarse hasta divertidas, a pesar de tratarse cuestiones de bastante calado para todos los implicados. Pero la cuestión es efectivamente ¿cómo traducimos la diversión en € para las empresas? ¿Cómo gestionarlo en empresas?

    1. Comparto lo que dices pero porque se me plantea siempre la misma cuestión ¿porque siempre nos planteamos en traducir “lo divertido” en euros (es lo que nos piden generalmente en las organizaciones) y nunca nadie se plantea medir lo “no divertido” en euros perdidos? Lanzo la pregunta que me inquieta…

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