Pues  sí, porque además de un deseo, hablo de Rafa, un deportista con un talento físico indudable que nació con unas condiciones innatas excepcionales y que trabaja incansablemente su cuerpo y su mente convirtiéndose en un ejemplo de liderazgo para los propios deportistas y, desde luego, para directivos y directivas que disfrutan admirados sus andanzas por los circuitos mundiales.

Y digo liderazgo porque, entre otras cosas,  tiene aptitud para reconocer y entender sus emociones, autocontrol para no tomar decisiones apresuradas, pasión por su trabajo que le permite luchar por sus retos con energía y persistencia y habilidad para tratar a las personas en función de sus emociones. En este último grupo también están sus rivales a los que respeta y admira tal y como demostró en julio de 2008 en el torneo de Winbledon (ver a partir del min.3).

De manera más sintética y parafraseando a mi amigo Imanol Ibarrondo, presidente del Instituto de Coaching Deportivo-Incoade, lo que es, lo que dice y lo que hace está perfectamente alienado alineado y es coherente.  Ahí está la diferencia.

Oscar Garro

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