En coaching trabajamos con las actitudes vitales. Nos parece que no siempre se valora suficientemente el cómo y el cuánto afectan éstas  al desarrollo de  nuestras vidas.       Una de las más potentes y frecuentes distinciones es la que se relaciona, con todos los matices, con asumir el papel de víctima o el de responsable.

Quien adopta el rol de víctima, acostumbra a ver problemas y a centrarse en ellos. Son problemas y situaciones causadas por “los demás” y, por lo tanto, fuera de sus propias posibilidades y de su culpa. No hay nada que pueda hacer … y no lo hace. Aparecen la pasividad o la reacción. No tiene demasiado control sobre su vida y su mirada se dirige más hacia el pasado, a menudo con resentimiento.

Pero la misma realidad puede verse de distintas maneras y la persona que adopta la actitud de responsable intenta ver los problemas como retos, como oportunidades de otras alternativas posibles. En lugar de en el problema se centra en la solución, lo que lleva a la acción y le orienta hacia el futuro, desde la aceptación de lo que no puede cambiar.

¿ A que parece sencillo ?  Seguro que no lo es … pero que vale la pena intentarlo.

Jordi Foz

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