Vivimos muy ligados a la cultura de la argumentación y el juicio como base del pensamiento.  Nos encontramos cómodos ante lo concreto, lo que podemos controlar y medir. En este entorno, sólo nos es válido aquello que podemos prever, de lo que estamos seguros que va a funcionar y por aquello por lo que nos van a valorar positivamente.  Este largo listado de limitaciones nos lleva a pensar dentro de un marco que difícilmente puede sorprender. Para romper con esas limitaciones necesitamos darnos permisos para :

  • Equivocarnos,
  • Poner sobre la mesa ideas que no estén muy desarrolladas y que parecen imposibles,
  • Desarrollar la habilidad de trabajar con cierta ambigüedad,
  • Salirnos de la zona de confort,
  • Admitir la diversidad como valor,
  • Sacar el ego que nos encorseta,
  • Divertirnos con la exploración …

Esto requiere de un entrenamiento y aprendizaje. Sólo aquellos que estén entrenados, que estén con los ojos muy abiertos en la captación de oportunidades, que tengan una mente que deja entrar y da permisos a la exploración de esas oportunidades, conseguirán entrar en el grupo de los creativos e innovadores.

Con su permiso …

Itziar Segovia

Responsable de Creatividad de EiTB

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