Leía “clarity is power” en el título de una convocatoria de un encuentro de directivas… Lo relacioné inmediatamente con la transparencia, ya que es un término que me persigue últimamente… aparece en la mayoría de las reflexiones sobre management, en casi todas las declaraciones de misión, en titulares de prensa, en los códigos éticos y en las estrategias de RSC de empresas e instituciones… La información al alcance de todos, el derecho de todos a conocer los datos…

Comparto totalmente la importancia de la transparencia como vía para generar confianza: me parece esencial. Sin embargo, de toda esta gran ola de declaraciones, lo que me preocupa es la posible respuesta: cantidades inmanejables de información “colgadas” en las intranets y las webs. Como si eso fuera estar comprometido con el derecho de los distintos grupos de interés a conocer la realidad de la empresa (empezando por las personas que son parte de ella).

La transparencia no significa “publicarlo todo”, sino estar verdaderamente comprometido con aportar la información relevante de manera clara y contextualizada, invirtiendo tiempo en explicarla bien para que sea entendida. Porque sin el compromiso con la claridad, ¿para qué queremos tantísima información?

Ane Aguirre

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