Pueden parecer tres simples palabras acompañadas por dos signos de interrogación pero a menudo son la frontera que separa lo previsible de lo extraordinario, lo onírico de lo tangible, lo deseable de lo alcanzable. Es la pregunta que nos pone en el camino, la que nos lleva a la acción después de convertir un sueño en una visión hacia la cual encaminarnos viéndola factible.

¿ Cuántas magníficas ideas hemos abandonado en nuestra cabeza por no hacernos esta pregunta en el momento adecuado ?

Hay que atreverse a soñar y, sobre todo, traerlo a la realidad enriqueciendo nuestra vida y la de los demás sabiendo que aun no alcanzando el objetivo inicialmente planteado, nos sorprenderemos con capacidades propias que desconocíamos.

Quiero compartir mi más reciente ” ¿por qué no?” que culminó en la fotografía de este post tomada en el torneo de Estoril a principios de esta semana.

Mi hijo Mikel quería como regalo especial de Comunión tener la raqueta de Roger Federer y, en un momento de bendita locura, pensé que lo realmente especial sería que su propio ídolo se la entregase en persona con autógrafo incluido, sería algo inolvidable. La mágica pregunta hizo que me pusiera en marcha buscando la mejor opción para hacerlo realidad. Búsqueda de contactos, multitud de llamadas, coordinación de vuelos, hoteles, posibles torneos en los que coincidir, el mejor momento y lugar …  el objetivo pasó a ser claro, definido y realizable.  Si algo me hizo no tirar la toalla fue visualizar el momento plasmado en esta instantánea, la cara de satisfacción de Mikel.  Lo lógico es que todo esto, como muchas otras cosas, se hubiese quedado en una ocurrencia más pero esta vez, afortunadamente, no ha sido así porque hubo un “¿ por qué no?” a tiempo.

Ahora Mikel quiere que invitemos a Roger y que venga con su familia a pasar un fin de semana con nosotros …  ¿por qué no?

Víctor García Asensio

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