Las personas que en España se educaron en el ámbito de la Institución Libre de Enseñanza, se hartaron de oír: “es preciso desaprender lo aprendido”. Quienes después, ya en el mundo empresarial,   nos hemos movido por los tópicos del aprendizaje organizativo, nos hemos hartado de escuchar, incluso de predicar la misma cantinela: “hay que desaprender”. Desaprender lo viejo, para dejar espacio a formas más eficaces de actuar, desaprender para innovar, desaprender para…  bla, bla, bla.

¿Pero  es posible desaprender? Yo creo que se trata más bien de incorporar un  reflejo condicionado distinto al anterior, que nos permita actuar de una forma nueva, más eficaz más productiva, en definitiva mejor,  sin tener que pensar en cómo hacerlo.  Sin embargo la clave no está en adquirir nuevos reflejos, sino en decidir cuáles ¿Y cómo elegirlos si hemos olvidado lo anterior? ¿Sirve de algo borrar el pasado que ya no gusta?, ¿se puede siquiera?, ¿se debe?.

Recuerdo haber escuchado a Leonardo Wolk  http://www.coachingmagazineinternational.com/archivos/entrevista-a-leonardo-wolk alguna vez: ¿No traerá más a cuenta recordar para no repetir, o acordarse para poder reproducir? , y  me permito añadir: ¿No será mejor honrar el pasado como parte integrante de la persona u organización que, desde él, se decide a abordar un futuro distinto que desea mejor?

Araceli Cabezón

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