¿Cómo se hacen las rosquillas de la abuela?

Hace tres años falleció mi padre y, recientemente, lo ha hecho mi madre.

Además de muchas otras cosas, siento que, con ellos, se ha ido una gran parte del conocimiento familiar, de esa pequeña “historia” que, probablemente no sea muy importante en términos relativos, pero sí para el equilibrio de uno mismo: ¿Cómo se hacen las rosquillas de la abuela?;  ¿Cómo se llamaba el abuelo del abuelo?; ¿Qué tiempo hacía el día que nací?; ¿Qué tenía el ungüento que nos daba la abuela cuando nos quemábamos?; ¿Dónde está la tienda donde arreglan las cremalleras?; ¿Cómo se mengua en las mangas de un jersey?…

Hasta hace no muchos años, una parte muy importante de la vida se ocupaba en transmitir el conocimiento de padres a hijos, durante generaciones. Los grandes maestros vidrieros, los remedios contra las enfermedades, las grandes sagas y leyendas familiares.

Ahora, intentamos transmitir valores, y no siempre con éxito, pero, la verdad, muy poco conocimiento. Quizá nos hemos creído en exceso, como decía Araceli, que es bueno “desaprender”. Quizá confiamos demasiado en que todo lo realmente necesario está disponible en la red. Quizá creemos que una buena red social asegura la disponibilidad de los “repositorios” de conocimiento. Quizá en la Sociedad del Conocimiento hemos descapitalizado al mismo de valor. Quizá…

Lo cierto es que hoy me arrepiento profundamente de no haber preguntado con más interés  : “Mamá, ¿cómo se hacen las rosquillas de la abuela?”.

Marta Ozcariz

2 comentarios sobre “¿Cómo se hacen las rosquillas de la abuela?

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  1. ¡Marta, qué lujo verte colaborando en nuestras Viñetas!

    Me gusta mucho tu reflexión. Muchas gracias por enviárnosla. Me ha recordado un libro que me interesó mucho, y que estoy buscando para referenciarte, pero no encuentro. Es de Natalia Ginzburg. Lo tradujo del italiano Carmen Martín Gaite, y no recuerdo su título, pero era autobiográfico y trataba de los repertorios familiares. ¿lo conoces?, ¿alguno tiene la referencia exacta, o tendré que acudir a la red…..?

  2. Marta,
    Acabo de leer tu entrada y me he sentido totalmente identificado con la expresión “con ellos se ha ido gran parte del conocimiento” de hecho cuando falleció mi aita.
    En su tercera juventud se volcó en el conocimiento del mundo de las setas, y cuando se fué me arrepiento de no haber compartido mas tiempo con él y su hobbie.
    Es cierto que internet tiene de todo y de las setas un montón, pero una cosa es información y otra el conocimiento, que además se puede trasmitir con emoción, y eso a la red de redes aún le falta, aunque la web semantica podrá ayudar en el “conocimiento” lo de la emoción…. 🙂

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