De mujeres, hombres y el saber preguntar…

Los hombres tenemos que aprender mucho de las mujeres. En el libro “Porqué los hombres no escuchan y las mujeres no saben leer los mapas” ya lo dice. Los hombres tenemos dos predisposiciones: una a no escuchar y otra a intentar resolver las cosas inmediatamente. Por eso, cuando nos cuentan algo, nuestro estilo de preguntas va con un objetivo claro de resolución. Si nos preguntan, intentamos dar una solución a la pregunta. Si preguntamos, nuestra pregunta está encaminada a resolver esa situación. Eso lo hemos “mamado” desde siempre.

Y resulta que en el “mundo coach”, cuando te preguntan algo, lo que menos les importa es la respuesta. Las preguntas y las respuestas que se buscan tienen otro objetivo bien distinto al que comúnmente estamos acostumbrados el sexo masculino.

Por eso hay preguntas y preguntas. Y claro, en un blog como este cuando se habla de preguntas, son preguntas que incomodan, que te hacen revolverte de tu sitio, que te obligan a pensar, en las que la respuesta es lo de menos. Sí, pensar. Pensar en lo que no queremos, enfrentarse a esos pensamientos incómodos que te hacen tomar decisiones. Y en esto, los coach sois verdaderos artistas.

Por eso a mi modo de ver el coach hombre, en mi opinión, tiene una desventaja. Tiene que vencer su impulso natural a resolver el problema, y tiene que aprender a escuchar desde otro punto de vista, desde el que te permite volver a hacer otra pregunta.

Aunque estoy totalmente convencido que todos podemos llegar a un mismo nivel, en esto de saber escuchar y de preguntar ellas nos sacan mucha ventaja.

Iñaki Ruiz

2 comentarios sobre “De mujeres, hombres y el saber preguntar…

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  1. Hola Iñaki. Gracias por tu post al borde de las vacaciones. No me había planteado nunca lo de las diferencias de “género” en la forma de preguntar. YO creo que la pregunta en el coaching tiene que ver en parte con la escucha, y en parte con hacer pensar como tú dices, al coachee,que se le produzca luz sobre lo que está diciendo. A mí me gusta mucho la máxima: PREGUNTAR PARA ENTENDER, NO PARA RESPONDER.
    ¡Buenas vacaciones!

  2. El afán salvador con nuestras soluciones creo que está muy arragaido, más allá de las diferencias de sexo. Tener ese prurito de haber dado una solución cuando el otro estaba atascado….¡Nos pierde la vanidad disfrazada de buenas intencciones!

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