Pues sí, ayer volví a tener una noche plagada de sueños. No volvieron aquellos que me señalaban el principio y el final como un bucle y de los que ya os hablé.

Fueron distintos y variados aunque no soy capaz de acordarme de ninguno. Buñuel decía que si le quedaran apenas 20 años de vida, lo que más le gustaría hacer durante las 24 horas, es tener 4 de vida activa y 20 de sueños, con la condición de que luego pudiera recordarlos. Una lástima.

Sin embargo, después de todo, sí que les puedo sacar algo de jugo si les uno alguno de los conceptos que me regaló Christopher Nolan el otro día en su película Orígen. Sin llegar a profundizar en el mundo de los sueños tanto ni tan bien como el mencionado Buñuel o Lynch, consiguió que me sorprendiera con cuántas cosas pueden pasar en un periodo de tiempo “real” tan breve y, sobre todo, qué pasaría si se pudiera “implantar” ideas en la mente durante un sueño.

Lo que está claro es que, con mayor o menor acierto, cada vez que el tema de los sueños sale a la palestra, intentan sembrar la duda sobre qué es lo que “realmente” estamos viviendo. Viendo como el pequeño Adriá es capaz de escuchar la música de sus sueños no me atrevería a ser yo el que descartara una de las posibilidades.

Por mi parte, hasta que la sombra de la duda desaparezca, prefiero tomar una postura protagonista  en la vida en la que puedo intervenir y procuro transmitir esa idea en los procesos de coaching.

Este protagonismo supone, entre otras cosas, tomar consciencia de cuál es tu propósito de vida (o proyecto empresarial) y planificar planes de acción para dirigirnos hacia ese “destino decidido”. Decimos que la visión sin acción es un sueño y que la acción sin visión es simplemente “pasar el tiempo”. Como no soy tan ambicioso y no dispongo de la máquina necesaria para la implantación de ideas, me conformo con reafirmar lo importante que es diseñar una visión,  un proyecto de vida o de empresa retador y compartido para, como decía Araceli, generar la tensión e ilusión necesaria para alcanzar un éxito sostenible.

En cuanto a mis sueños, intentaré poner en marcha algunas técnicas para recordarlos; en muchos de ellos acabo corriendo y me gustaría saber si tengo claro hacia donde lo estoy haciendo…

Oscar Garro

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