LAS TREGUAS


“Al principio, me resistí a creer que eso pudiera ser la felicidad. Me resistí con todas mis fuerzas, después me di por vencido y lo creí. Pero no era la felicidad, era sólo una tregua”…
Este es un fragmento de “La tregua”, una corta y deliciosa novela de Benedetti en forma de diario.

De Benedetti siempre me han impresionado sobre todo dos cosas: su increíble capacidad para expresar lo que quiere expresar de manera sencilla, preciosa y precisa y la reflexión que, a modo de carga de profundidad, me provocan muchas de sus ideas.

Esto me sucedió con el concepto de “tregua” como expresión de períodos (¿entre qué hostilidades?) que podemos tender a considerar como de felicidad.  Compartiendo la reflexión con alguien muy cercano, me dijo algo así como: “¿ Y si la vida no fuera más que una sucesión de maravillosas treguas?” Me pareció un punto de vista genial… ¡¡¡ “Vivir” las treguas con toda su intensidad !!! Probablemente, sin pensar en que se acaban o asumiendo que, cuando esto suceda, existirán nuevas treguas.

Una vez más, todo depende del tipo de observador que somos, de nuestras diferentes maneras de ver las mismas realidades. ¿Qué son “las treguas” ?, ¿los momentos de supuesta felicidad o justamente lo contrario?, ¿cuál es nuestro estado “natural”, el de tregua o el de hostilidad?

Por supuesto, sigo sin tener respuestas concretas (¿existen?), pero trato de actuar como si, efectivamente, “la vida fuera una sucesión de maravillosas treguas”, viviendo lo mejor de cada momento y procurando aprender de todas las situaciones.  A mi, más o menos, me funciona.  Y a veces…  ¡¡¡ hasta es contagioso !!!

Jordi Foz

5 comentarios sobre “LAS TREGUAS

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  1. Gracias, Jordi: un punto de vista muy útil. Recuerdo otro de tus post donde sacabas a la palestra el metamórfico tema de la felicidad. Me gusta tu propuesta para vivirla. Yo sinceramente creo, y ya lo he hablado contigo, que la felicidad es un estado de conciencia, que tiene más que ver con el ajuste interior de uno, que con los hechos objetivos que pueblan nuestro exterior. Pero cuando abrimos la reflexión de forma general sobre nuestra vida (feliz o infeliz) esa metáfora de la sucesión de maravillosas treguas, es estupenda, porque además según el filósofo, la felicidad es algo relativo a otro concepto: el dolor. ¿podríamos ser felices sin tener la experiencia de su contraste?

    ara

    1. Muy de acuerdo contigo, Ara. Una de las múltiples definiciones dice que “la felicidad es la ausencia de dolor” (yo le pondría matices a eso). Así que, efectivamente, no existiría la una sin lo otro. Creo, como tú, que más bien es un estado de conciencia, una forma de vivir y, además, una forma muy personal y muy única. Gracias por tu comentario.
      Jordi

  2. Me alegra que nos hayas recordado la novela de Benedetti. Yo la disfruté mucho, así que aprovecho también para recomendarla. Confieso que me cuesta mucho hablar sobre “la felicidad”… Soy consciente de se escapa de mi capacidad de razonar… intuitivamente prefiero hablar de “las felicidades”…

    Me apunto a la propuesta de saber disfutar de las pequeñas y grandes treguas que la vida pone a nuestro alcance y las que nosotros mismos somos capaces de generar…

    ane

    1. Benavente decía que “no existe la felicidad, sólo momentos felices”.Pues eso, … a por ellos !!! Los llamemos como los llamemos y aunque a menudo se ponga difícil.
      Jordi

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