Hace un año Ane escribía sobre la magia de creer realmente en algo y no cuestionártelo por increíble y utópico que les pudiera parecer al resto.

En eso los niños son unos expertos. Todavía recuerdo a la pequeña Idoia observando en plena actuación a su padre y diciendo totalmente convencida: “¡Cómo se parece el Olentzero a mi aitatxu!”. Efectivamente era su aita el que estaba representando al Olentzero pero su ilusión y la creencia profunda de su existencia podía con todo.

Creer para ver…Qué importante concepto para aplicarlo a este nuevo año que muchos economistas vaticinan como ‘complicado’. Por mi parte, creo que va a ser un año excelente y tengo unas expectativas muy altas sobre los proyectos en los que vamos a participar.

Además, esta ‘simple’ declaración ha provocado que mi emoción sea de ilusión, de motivación e incluso de alegría y que, por tanto, mis acciones conseguirán que efectivamente el año 2011 sea un periodo en el que olvidaremos la crisis.

Os invito por tanto a declararlo desde ya, a creerlo con mucha convicción y, por supuesto, a empezar a trabajar para que la mayoría de los expertos se equivoquen.

Y cuando os entren las dudas o caigáis en cierta debilidad, haced como yo, buscad un ‘anclaje’ que os recuerde vuestra declaración. En mi caso, paseo por las calles del Casco Viejo de Bilbao y me paro a escuchar a Pascual, un cantante guineano de voz profunda y quebrada que es muy amigo de Baltasar. De hecho los dos guiñan el ojo exactamente igual 😉

Oscar Garro

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