Esta semana, Almudena Eizaguirre, me hacía llegar este resumen de una charla del experto en educación Ken Robinson.  Muy interesante no sólo por su contenido sino también por el formato en el que se hacen visibles las ideas expresadas en una ponencia.  Me impresiona ver cómo se está innovando en las formas de comunicar.

Yendo al contenido de la ponencia, comparto hoy en este breve post una de las ideas a la que hemos dado muchas vueltas porque nos parece preocupante : la separación tan fuerte, tan artificial y tan poco útil,  que  existe entre “la academia” y “la empresa”.

Es un tema muy presente en tantos y tantos foros y debates sobre competitividad. ¿De qué manera superamos la gran desconexión que existe entre la economía productiva y el sistema de ciencia y tecnología? Creemos que hay modelos mentales que superar y, sobre todo, que hay que empezar reconociendo “el valor de los otros”. En el mundo académico se tiende a no valorar el conocimiento práctico de la empresa y muchos directivos y empresarios aún desprecian  el valor del conocimiento que no está directamente pegado al terreno … Reconociendo lo valioso y complementario de las distintas aportaciones, a lo mejor vamos tendiendo esos puentes que nos parecen tan necesarios. En el blog Thought in Euskadi, hay una entrada de Guillermo Dorronsoro que reflexiona sobre esta conexión.  La recomiendo.

Necesitamos personas y equipos que vayan tejiendo esas combinaciones de conocimiento que son necesarias para que la inversión realizada en investigación se traduzca, a través de la capacidad de acción de las empresas, en valor económico y social.

Ane Aguirre

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