El pasado día 24 de enero, Araceli y yo tuvimos la oportunidad de asistir a un interesante taller sobre “Emociones en la Organización” a cargo de Humberto Maturana  y Ximena Dávila.

Entre muchas otras cuestiones interesantes se hizo expresa mención a la “famosa crisis”, afirmando los ponentes que, en su opinión, la crisis era más humana que económica y que tenía mucho que ver con la ética …  Y que la ética no es sólo una palabra ni un concepto,  sino una manera de estar en el mundo en la que uno es consciente de que lo que hace no daña a otro.  Y ser consciente es igual a hacerse responsable, de tal manera que la ética es una forma consciente de estar en relación con otros seres humanos.

Me acordé de una entrevista, que había leído hace unos meses, al profesor Rama Velamuri, que explora cómo la ética de los empresarios influye en sus negocios.  Según este doctor en Administración de Empresas, si no hay ética, el sistema de mercado no funciona correctamente; cada día importan más y a más gente los comportamientos éticos de las empresas y por eso precisamente  “los gerentes deben desarrollar habilidades de razonamiento ético”.

Me impactó especialmente una frase, aparentemente muy sencilla, que  desde entonces he utilizado a menudo cuando alumnos de coaching o de liderazgo han planteado la cuestión de cómo afrontar posibles conflictos éticos.  Velamuri dice que cuando nos enfrentamos a un problema ético es necesario plantearse la pregunta que a él le hacía el profesor Edgar Freeman : ¿Qué tipo de persona quiero ser? … en función de la respuesta sabrás fácilmente tomar la decisión correcta.  Me pareció sencillamente genial : ¿Qué tipo de persona quiero ser?  Si hablamos de cuestiones éticas, no se me ocurre pregunta mejor, ni más clarificadora.

Jordi Foz

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