Bifaz Excalibur

Hace unos días Oscar y yo asistimos a Iredes, I Congreso Iberoamericano sobre redes sociales,, excelentemente acogido por la ciudad de Burgos dentro de su programa Burgos capital cultural 2016 , que bajo el lema R-evolución, acogía el no menos ambicioso lema del congreso: “Las redes sociales, desde Atapuerca hasta Twitter”. Medios sociales y medios de comunicación, modelos de negocio y redes sociales, marketing y redes sociales, movimientos socio-políticos y redes sociales…fueron algunos de los temas ampliamente debatidos hasta la entrega de los premios I-redes, simbolizados en el Bifaz Excalibur.  El original, que se exhibe en el Museo de la Evolución Humana, representa alguna creencia compartida por  un grupo, y se considera “como el comportamiento simbólico más antiguo hasta hoy conocido”.

Me sorprendió gratamente que ese evento  de nuevas tecnologías, innovación, transformación, revolución, cambio, creación…buscara su icono en un objeto ritual, y aprecié una vez más la importancia de los rituales y los símbolos. Los símbolos representan nuestros valores, normas, creencias…. Los rituales nos mantienen cerca de nuestra historia e identidad de nuestros logros e hitos. En una palabra, mantienen  nuestro sentido.

En el marketing nadie duda de la eficacia de los símbolos, por eso  a veces las empresas invierten muchos recursos en generar un marketing interno, un mundo simbólico sobre quiénes son y la clase de cultura que quieren tener, sin reparar en cómo los rituales internos confirman o desmienten ese desideratum.  En mi opinión es bueno que una empresa haga declaraciones sobre cómo quiere ser, pero ¿no será más eficaz invertir  en desarrollar conductas sin hacer ruido, en proponer modelos que apetezca imitar, en establecer rituales (reuniones, celebraciones, premios, encuentros…) acordes con la visión, o sea con el sentido que la empresa tiene en su sociedad, y con el que los individuos tienen dentro de la empresa?.

…he dicho más eficaz, no más fácil.

Araceli Cabezón

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