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Hace unos días comía con mi amigo y cliente Pepe Alcaide, y hablando de cambios en la empresa que dirige, fuimos a parar a los cambios en general, que en nuestros días pasan con frecuencia por una conversación sobre la tecnología. Poco tardó en coger su I-phone y comentar: “¿Quién nos iba a decir que veríamos  fotos en una pantalla de móvil pasándolas como las hojas de un libro?”. Y al hilo de eso yo glosaba la sonrisa de una amiga, que al entregar a su hijo pequeño  un album de fotos convencional, observó cómo éste hacía un gesto con  el dedo corazón sobre una de las fotos, intentando que cambiara la imagen, como si de un I-phone y no de un libro se tratara. Esta anécdota que para mí se quedaba en lo gracioso, fué recogida por Pepe con el siguiente comentario. “En realidad, la auténtica innovación de I-phone ha sido aplicar un movimiento tradicional a un soporte nuevo”.

Eso me hizo pensar en una frase muy pomposa de don Eugenio d’Ors, que puede leerse en una de las fuentes del Paseo del Prado de Madrid: “Todo lo que no es tradición es plagio”. Ignoro las aportaciones de sus exégetas sobre tal sentencia, pero lo que a mí me sugieren la frase y la conversación con Pepe, es que un contexto innovador también tiene entre sus componentes  el conocimiento de la tradición.

Araceli Cabezón

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