¿Qué hace que un equipo funcione mejor que otros? ¿Cuál es el elemento diferenciador que convierte a un equipo en un equipo de alto rendimiento?

A diferencia del Coaching individual en el Team Coaching trabajamos con las relaciones que se establecen entre los miembros de un equipo y cuando hablamos de relaciones surgen, inevitablemente, algunos conceptos que se repiten en prácticamente todos los diferentes modelos y propuestas que hemos trabajado en Vesper.

El compromiso, los valores compartidos, la interdependencia y confianza entre los miembros de un equipo, la claridad de los roles, el liderazgo participativo que permite espacios de aprendizaje y crecimiento, unas “reglas del juego”  acordadas y aceptadas y, sobre todo, un propósito compartido : un equipo se constituye para conseguir un resultado.

Cualquiera de estos elementos – básicos para un buen funcionamiento –  es susceptible de ser analizado y trabajado en un proceso de Team Coaching.  Pero la pregunta inicial sigue en pie : ¿cuál es ese factor clave que hace que un equipo funcione? Probablemente no existe un solo elemento, pero en Vesper nos seduce  la tesis de Marcial Losada para quien uno de los factores clave es la conectividad, definida como la capacidad de influencia mutua, por la cual el comportamiento de un miembro del equipo está condicionado por el comportamiento del resto.  Y Losada ubica esa conectividad en el dominio de “los resultados”;  es decir,  la conectividad se produciría como resultado de “algo” que se genera en las dinámicas de algunos equipos …

Rafael Echevarría aporta un interesantísimo complemento a este planteamiento : en su opinión, la conectividad hay que situarla en el dominio de “la acción” y no de los resultados, de tal manera que existen acciones que, si se hacen,  producen la conectividad en la interrelación de un equipo.    Esta acción, esta competencia que puede aprenderse y desarrollarse, es la escucha mutua : la escucha es la acción que genera conectividad. Los miembros de un equipo se aceptan y se influyen porque se escuchan.  Me parece una potentísima afirmación, con muchas derivadas,  sobre la que propongo una profunda reflexión.

Aunque ya hemos hablado de esta “mágica” competencia en anteriores viñetas,  tendremos que dejar para otro día  el profundizar en qué entendemos por “escucha” y cómo podemos desarrollarla …

Jordi Foz 

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