“No lo sé”

Uno de los primeros recuerdos que tengo de esconder mi ignorancia me lleva a los felices tiempos de la preadolescencia, cuando en la cuadrilla de amigos se empezaba a tratar los temas del sexo. Yo era de los más jóvenes y cuando oía las intervenciones sobre este asunto, me sonaban a chino. Me limitaba a soltar un “¡Ya te digo!” tras sus comentarios, pues sabía que cualquier aportación por mi parte dejaría al descubierto todas mis carencias en tan importante materia.

Pero a todo cerdo le llega su San Martín y un día te encuentras con una pregunta directa, de la cual no te puedes escapar, rodeado de muchos pares de ojos que esperan una respuesta que desconoces, mientras sientes ese sudor frío que precede al pensamiento de “¡Estoy perdido!” al ser consciente de que no tienes el comodín de la llamada. Se conocen pocos casos en los que se haya salido airoso de esta situación, lo habitual suele ser un interminable silencio en el que tu cara se desencaja o el típico intento a la desesperada previo a un sinfín de carcajadas y abucheos. Las consecuencias pueden ir desde una exclusión de la manada a, como mínimo, pasar a ser un paria con el que no se tratan determinados temas.

Desde aquella época, en la que algunas mujeres dicen que se detiene la maduración mental masculina, he aprendido alguna cosa sobre el sexo pero, sobre todo, he aprendido lo fácil que es quebrar la confianza y lo difícil que es recuperarla. Además de saber que no está reñido el dejar claras tus áreas de mejora con seguir siendo alguien a quien los demás recurren cuando lo necesitan.

Ahora digo más a menudo “No lo sé”, preguntando a quien lo sabe o tratando de buscar la respuesta juntos, especialmente con Mikel, mi hijo, que me pasa el brazo por los hombros y me dice “Vamos a buscarlo en Google”, aprendiendo todo lo que me habría perdido si me hubiera inventado la respuesta para fingir ser un padre omnisapiente. Y no por eso he dejado de ser su referencia a la hora de resolver dudas.

Vulnerabilidad y confianza pueden ir perfectamente de la mano.

Víctor García

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8 comentarios sobre ““No lo sé”

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  1. Siempre me encantan tus reflexiones, Víctor!!!!!. Además, haces que me sienta mucho más tranquila ahora que mi hija ha empezado con Física y Química, y me me deja patente (y le dejo patente) todos los días lo mucho que he desaprendido. Lo cual, probablemente, dice bastante de la forma en la que hemos aprendido sin aprehender.

  2. ..pues si, VIctor. Una vez más, los hijos como fuente de aprendizaje, como metáfora para todo. Estoy muy de acuerdo en que declarar abiertamente la vulnerabilidad, decir no sé, aumenta la confianza del otro; de esa forma, tu “si sé”, tiene garantía total…..y hablando de todo, ¡qué tensión la de los padres, para presentarnos como modelos sin fisuras…y resulta que, cuando llegan a la adolescencia, los hijos ya las han descubierto, y nos han añadido otras tantas, de las que no somos conscientes. A mí personalmente me ha relajado bastante, ver a mis hijos conscientes de las mías (las sobreañadidas no me hacen tanta gracia, la verdad). Pero me pregunto, si me relajaría lo mismo que esa consciencia la tuviera, por ejemplo, mi entorno profesional, o de ciertas relaciones…. no sé.

    ara

    1. El post pretendía ser también un pequeñísimo homenaje al Dr. Felix Araluce, que me trató los primeros 30 años de mi lesión. Durante ese tiempo, hubo varios momentos en los que estuve coqueteando con irme al otro barrio y tengo en la memoria especialmente dos. Uno con 15 años, en el que me dijo que él no sabía cómo encontrar una solución a mi problema y me derivó al que había sido su profesor en Inglaterra. Cuando con 18 vi otra vez las orejas al lobo, volví a recurrir a quien había consiguido en todos esos años que tuviera una fe ciega en su profesionalidad, sabiendo que mi decisión, nunca mejor dicho, era vital.
      Ahora que se ha jubiilado, no he encontrado esa figura en la que descansar todas las dudas sobre mi salud, sabiendo con certeza que siempre tendría una respuesta correcta, incluyendo el no sé.
      Profesionalmente, la vulnerabilidad también genera confianza.

  3. Lo del “omnisapiente” me asusta; creo y confío más en el “creo que es….” o directamente el “no sé, pero podemos ver…” El cumplir años es algo estupendo, porque vas liberándote de tantos prejuicios tontos, de preocuparte de no saber los líos de la Pantoja, o de los problemas de la Tissen con su hijo…., etc. etc.

    ah!! y lo de ir del hombro con Mikel me ha gustado, como dos “amiguetes” que es lo que sois y seréis cada vez más.

  4. Pues a mi, además de la viñeta, que me ha gustado mucho, Víctor, y con la que no puedo estar más de acuerdo, me ha encantado ver escrito eso de que “cumplir años es algo estupendo” … Creo exactamente eso mismo y hasta me parece ver una conexión entre el “no lo sé” y “el cumplir años es estupendo”; una conexión alrededor del concepto de ACEPTACIÓN (que no resignación) de mi mismo, con mi ser (y mis años) y mi saber.
    Y evidentemente, ese presumir adolescente de lo que no tenías ni idea en “esa materia” en concreto… no sólo te ha pasado a ti !!!!

  5. Hola jóvenes:
    Uno de los colectivos que huye sistemáticamente del “no sé” es el de los profesionales deTIC, al que pertenezco. Yo, que cada vez soy peor persona pero me lo paso mejor, suelo hacer esta prueba. Cuando acudo a algún “sarao TIC” y llega la hora del café… la gente se va agrupando alrededor de las bandejas de pastas y comienzan ha hablar sobre el asunto de la jornada.
    Entonces se entabla una “competición” sobre quien sabe las siglas más raras o tiene a su disposición la tecnología más puntera. Yo espero pacientemente a que la “txampa” inicial pase y entonces intervengo. Me invento varias siglas y “palabros” (“nosotros tenemos un AT35 con las caches pineadas y un occipito-calcáneo en HA”) y me retiro… Hasta ahora nadie me ha preguntado que es eso y alguno me ha felicitado por disponer de semejante material.
    No sé muy bien cuando la curiosidad-infancia se transforma en orgullo-adulto… cuando la espontaneidad-infancia deja paso a la coraza-adulto. Esa coraza que nos hace difícil reconocer lo que erróneamente,a mi parecer, llamamos nuestras “debilidades”: perdón, lo siento, no sé, he sido yo… como bien comentasteis en una entrada anterior.
    salu2

    1. Genial, Bakio !!!!! Qué gran comentario! Especialmente, eso de …”cada vez soy peor persona pero me lo paso mejor”

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