La última viñeta de Araceli y los comentarios que ha suscitado (en nuestro blog y en Facebook) hablando de nuestros “esenciales”  como de “esos de los que nunca prescindes”;  “los que, de olvidar, te hacen sentir incompleta, inconfortable, inerme …”; me ha recordado un concepto – para mi muy potente – que siempre que  he planteado como interrogante  en un proceso de coaching ha provocado un impacto importante en el coachee,  en forma de reflexión imprevista. La pregunta es :  ¿Y cuáles son tus irrenunciables?  Hablamos de ellos, un poco  de pasada,  en un post anterior.

Cuando nos planteamos un objetivo, el que sea, habitualmente hablamos de un plan de acción, de dificultades a superar, de cosas concretas que tenemos que hacer o evitar, de conductas, de actitudes …  Pero pocas veces acostumbramos a “pensar en”  y a identificar nuestros “irrenunciables”, el precio que no estamos dispuestos a pagar para conseguir nuestro objetivo, aquello que no podemos ni queremos poner en riesgo, lo que hemos decidido que necesitamos conservar a toda costa …

Normalmente, no son tan obvios ni evidentes como pueda parecer y, por eso, cuando ponemos a alguien ante esta reflexión, se produce un interesante proceso de introspección y de clarificación de prioridades.  Cuando pensamos sobre nuestros irrenunciables y los identificamos, al mismo tiempo estamos pensando e identificando también nuestros “renunciables”; el coste que sí asumimos, lo prescindible, el riesgo y el precio de nuestros deseos.  Y con ello, nos estamos haciendo un poco más responsables, más sabios, más maduros, más autónomos … y más libres.

Jordi Foz

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