¿Y tus irrenunciables?

La última viñeta de Araceli y los comentarios que ha suscitado (en nuestro blog y en Facebook) hablando de nuestros “esenciales”  como de “esos de los que nunca prescindes”;  “los que, de olvidar, te hacen sentir incompleta, inconfortable, inerme …”; me ha recordado un concepto – para mi muy potente – que siempre que  he planteado como interrogante  en un proceso de coaching ha provocado un impacto importante en el coachee,  en forma de reflexión imprevista. La pregunta es :  ¿Y cuáles son tus irrenunciables?  Hablamos de ellos, un poco  de pasada,  en un post anterior.

Cuando nos planteamos un objetivo, el que sea, habitualmente hablamos de un plan de acción, de dificultades a superar, de cosas concretas que tenemos que hacer o evitar, de conductas, de actitudes …  Pero pocas veces acostumbramos a “pensar en”  y a identificar nuestros “irrenunciables”, el precio que no estamos dispuestos a pagar para conseguir nuestro objetivo, aquello que no podemos ni queremos poner en riesgo, lo que hemos decidido que necesitamos conservar a toda costa …

Normalmente, no son tan obvios ni evidentes como pueda parecer y, por eso, cuando ponemos a alguien ante esta reflexión, se produce un interesante proceso de introspección y de clarificación de prioridades.  Cuando pensamos sobre nuestros irrenunciables y los identificamos, al mismo tiempo estamos pensando e identificando también nuestros “renunciables”; el coste que sí asumimos, lo prescindible, el riesgo y el precio de nuestros deseos.  Y con ello, nos estamos haciendo un poco más responsables, más sabios, más maduros, más autónomos … y más libres.

Jordi Foz

2 comentarios sobre “¿Y tus irrenunciables?

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  1. Efectivamente me parece una pregunta muy potente y una herramienta muy útil para establecer prioridades en un entorno en el que la sobreinformación, los conflictos de intereses más o menos explícitos en los que nos vemos envueltos a menudo y las expectativas difusas en las que nos movemos, nos llevan a perder el rumbo o peor aún, a no tenerlo.

    Un abrazo, Jordi!!!

    1. Gracias, Nerea. A mi me parece potente porque acostumbra a sorprender y, por lo tanto, hace reflexionar. A veces no pensamos en que las cosas – tanto lo que queremos como aquello a lo que renunciamos – suelen tener un costo y me parece importante tener claro hasta dónde estamos dispuestos a pagar … y hasta dónde no. Permite, como dices, establecer prioridades.
      Un fuerte abrazo,

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