No suele ser ni blanco ni negro; suele ser más bien gris, más o menos oscuro, más o menos teñido de otro color … Cuando hablamos de desarrollar competencias, de emitir juicios sobre la realidad, muchas veces limitamos nuestra percepción hablando en términos dicotómicos : es o no es, me gusta o no me gusta, lo valoro o no valoro, me sirve o no me sirve, es verdad o no es verdad, tengo esta competencia o no la tengo, ese colaborador es confiable o no lo es, este proyecto tiene o no tiene valor, etc.

Como coaches, solemos proponer al directivo que pruebe a ampliar la gama de colores con la que etiqueta las situaciones y las personas.  La mayoría de las veces no se trata de hacer cambios bruscos. Normalmente, con sólo añadir una pizca de verde al rojo, o una luz de blanco al azul oscuro, es posible ampliar el abanico de posibilidades que tenemos delante y por tanto expandir la capacidad de acción.

He alucinado con el colorido de la India. Ni negro, ni blanco, ni gris … Una fiesta de color. Me ha encantado. La foto es de nuestra amiga Yolanda Etxauri, que en su aventura viajera por el mundo está fotografiando muchas “realidades” de muchos colores.

Ane Aguirre

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