Hoy es día de Reyes, el día de los REGALOS. Esta semana pensaba que saber hacer buenos regalos es todo un arte y hoy me apetece reconocer y valorar la excelencia en este campo.

Vaya por delante que el simple acto de hacer un regalo a alguien tiene un gran valor, ya que supone dedicar tiempo, energía y dinero de uno para que la otra persona viva un momento especial. No conozco a nadie a quien no le guste recibir un regalo -estoy ignorando de manera consciente los regalos envenados, que también los hay-.  Normalmente se genera una respuesta de gratitud que dice “me alegra que te hayas acordado de mí”.

Algunos reyes magos se distinguen por una competencia adicional que tiene que ver con ser un buen observador, con conocer al otro, con ponerse en sus zapatos e intuir lo que puede hacerle ilusión… ¿qué se compraría si pudiera? ¿qué colores le sientan bien? ¿le gusta leer?  Hay reyes que  logran hacer el regalo desde lo que a la otra persona le gusta. En estos casos, el receptor suele devolver una sonrisa que dice: “qué bien me conoces”, “cómo sabes lo que me gusta”, “qué acierto”.

Y es posible distinguirse aún más, añadiendo a la dedicación y a la empatía una competencia adicional: la valentía. Son los reyes magos capaces de arriesgarse e ir más allá de lo que es obvio para el que recibe el regalo. No están seguros de acertar pero intuyen que pueden abrir una ventana de posibilidad, un reto interesante, ampliar el repertorio, añadir algo nuevo al otro… y van y se arriesgan. A mí me encantan, les devuelvo una mirada de admiración por haberse atrevido a equivocarse para enriquecer mi vida.

Y termino con un regalo. Es una cita extraída de la obra “Viaje a la India” de Waldemar Bonsels, que me gustó cuando la leí y hoy encaja muy bien: “El mejor regalo que puede ofrecernos una persona es su confianza en nuestras propias fuerzas”.

¡Feliz día de Reyes!

Ane Aguirre

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