La profecía autocumplida

Cuando tenía 17 años (¡Ufffff!) trabajaba en el entrañable Banco de Bilbao (un maravilloso grupo de maravillosas personas y valores) y hacía cosas tan relevantes como la de confeccionar, con una máquina de escribir, cartas de abono a clientes (comunicaciones de abonos en la cuenta de un cliente).  Recuerdo como si fuera ayer una carta a nombre de José María Cornado y recuerdo también, nítidamente, haber pensado … “como para equivocarse!”  Lo siguiente que recuerdo es la llamada airada – muy airada – del cliente que, lógicamente, no podía creerse que “el baile” de una “a” a una “u” hubiera sido fortuito … Aunque fuera absolutamente cierto reconozco que a mi también me hubiera costado creerlo. Afortunadamente, mi jefe de entonces – que seguro que nunca había oído hablar del liderazgo participativo – era un excelente jefe y una excelente persona y, haciendo de esponja, absorbió al cien por cien la bronca que en justicia era sólo para mi.  Entendió algo insólito hoy en día : que un “niño” de 17 años tenía todo el derecho a aprender equivocándose …

Aunque entonces no lo sabía, acababa de tener mi primer encontronazo con un concepto que no conocería hasta muchos años después, el de “la profecía autocumplida” : si uno cree que una cosa pasará … pasará.  Si uno cree que está triste … lo estará. Si uno cree que puede … podrá.  Si uno se considera un fracasado … lo será.  La profecía autocumplida, o efecto Pigmalión, fue formulada por el sociólogo Robert K. Merton en 1948 y la podríamos  definir como “una predicción que, una vez hecha, es en si misma la causa de que se haga realidad”; de cómo las expectativas influyen en los comportamientos y en los resultados …

Corren tiempos muy complicados, en los cuales la tendencia a la insatisfacción, al miedo, a la infelicidad, a la inquietud o a la depresión está fácilmente justificada y  casi parece razonable.

Por eso, precisamente, he querido hablar hoy de este concepto : para que estemos muy atentos y no nos olvidemos de que, sin ser ilusos ni dejar de ser realistas,  existen las ganas de ser feliz,  el sentido del humor, el optimismo, la ilusión y, si miramos a nuestro alrededor, existen muchas personas maravillosas que nos rodean. También en este aspecto funciona la profecía autocumplida.

Jordi Foz

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16 comentarios sobre “La profecía autocumplida

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  1. excelente viñeta, con la coincido totalmente y los acontecimientos asi lo demuestran tanto a nivel econimico, politico etc… como a nivel personal, sin duda gran parte de nuestros exitos y/o fracasos depende del animo con el que afrontemos los retos de la vida. Seamos positivos y todo lo veremos y será más facil.

    1. Muchas gracias, Josep. Ese, precisamente, pretendía ser el mensaje : si somos (razonablemente) positivos todo será más fácil. La actitud vital influye … y mucho !!!!
      Un fuerte abrazo

  2. Qué buena la anécdota, no me suena que nos la hubieras contado ;). Ayer justo le comentaba a Oscar que en la sesión de team-coaching que tuve, es increíble que mi mirada como coach al equipo, sólamente el hecho de mirarles “como equipo competente” les sirva para hacerse y ser “mejor equipo”… La mirada y el pensamiento generan realidad. Y tanto. Ane

    1. Pues la anécdota es absolutamente exacta … aunque sólo con los años he obtenido todo el jugo de su aprendizaje. Por supuesto que la palabra, la mirada, el pensamiento generan realidad … I tant !!!! 😉
      ¿No eras tú quien decías que el mejor regalo es que alguien confíe en tus posibilidades? Pues en buena medida, para mi, es precisamente eso. Gracias por el comentario.

  3. Muy bonita viñeta, Jordi, y muy ejemplificadora. Qué aplicable tu reflexión a todos los ámbitos. Hoy pienso especialmente en el educativo. Debería formar parte de nuestra “educación sentimental”, la habilidad de organizar nuestras profecías a favor de nuestras vidas, y aprender a rechazar las que nos condenan al fracaso. Araceli.

    1. Efectivamente, Ara. En el ámbito educativo se han hecho algunos experimentos en esta materia realmente espectaculares, del tipo seleccionar alumnos aleatoriamente e informar a sus profesores de que su coeficiente intelectual estaba por encima de la media … ¿te imaginas cuáles fueron los resultados finales en relación al resto de alumnos? Pues sí, mucho mejores !!! Profecía autocumplida en estado puro. Lamentablemente, es muchas ocasiones ha actuado de manera limitante o excluyente, por lo que estoy totalmente de acuerdo con tu propuesta de “organizar nuestras profecías a favor de nuestras vidas …” Me parece una frase genial. Muchas gracias por tu comentario.

  4. Hola jóvenes:

    Una de las mejores pruebas de lo que apunta Jordi son los niños y las niñas. Folios en blanco libres de todos esos condicionantes sociales, religiosos, morales… que poco a poco nos van alejando de ser como somos. Ellos disponen de tanta persistencia y curiosidad como carencia del conocimiento de sus limitaciones y paciencia… y todo ello les lleva a un ciclo infinito: “qué es aquello?-Voy a verlo-cogerlo-chuparlo-subirlo-qué es aquello?…” libre de la “profecía autocumplida” que tan acertadamente nos ilustra Jordi.

    Pero me gustaría abrir la reflexión en otra dimensión diferente. Se centra en el mismo principio de la “profecía” pero teniendo en cuenta su proyección en las personas que nos rodean. Como les influyen nuestros miedos, frustraciones… Ya hace tiempo escribí:

    “Un recuerdo a aquellos que fueron y ya no están…
gracias a lo que fueron…
nosotros estamos y somos lo que somos. Mila esker gurasoac”

    Cuando Iratitxu, nuestra hija de 1 año y mejor y más ambicioso proyecto, se cae, y siempre que el asunto no haya sito tipo “batacazo”, lo primero que hace es mirarte y espera unos segundos a ver tu reacción. Si lo que ven son caras de gravedad, preocupación o emergencia… estalla en un llanto desconsolado… con “mucho sentimiento” como dice su amama. Pero si lo que percibe son rostros serenos, tranquilos y con una pizca de complicidad… sonríe como solo ella sabe hacerlo y sigue jugando.
    Os dejo algo que le escribí, ya hace un año, y que creo que recoge bien lo que quiero decir.

    http://lekutxu.wordpress.com/2010/11/01/unas-vienen-y-otros-van-2/

    1. Gracias por tu comentario, Bakio. Creo que, efectivamente, la reacción de Iratitxu cuando cae responde – como dices – al mismo principio de la “profecía autocumplida” … Ella busca las caras de sus referentes y, en función de lo que percibe en ellas, … le duele o no !!!! Me parece genial y un ejemplo excelente. Creo que siempre nos estamos influyendo reciprocamente con nuestras personas cercanas y a través de nuestros estamos de ánimo y los niños son, efectivamente, páginas en blanco dispuestas a absorber …
      Totalmente de acuerdo con Ane. Tu post me ha parecido precioso y muy emocionante .

  5. Banco de Bilbao…. ¡¡¡ que recuerdos !!!. ¿Eran otros tiempos o me lo parece sólo a mí?, ¿se ha deshumanizado todo?, ¿se han perdido esos valores que antes veíamos tanto y ahora, parece ser, que nos los tienen que enseñar?
    Profecía autocumplida…

    Bonita viñeta, Jordi. Un abrazo

    José Manuel García Vázquez

  6. Qué alegría encontrarte aquí, José Manuel !!!!!
    Yo creo que sí, eran otros tiempos y también que todo se ha deshumanizado un poco más … pero también me parece que cada generación ha pensado algo parecido sobre la anterior ¿? Así que lo que me parece en realidad es que pasan las dos cosas : hay algo objetivo (las cosas cambian) y hay algo subjetivo que nos hace ver el pasado con una especie de filtro “positivizador”. En cualquier caso, y rollos aparte, … fue una época genial ¿no? aunque sólo fuera porque teníamos 17 años !
    Muchas gracias por tu comentario y un fuerte abrazo,
    Jordi

  7. Podría decirse que haciendo caso de la “profecía autocumplida” el mundo está en nuestras manos, cuando menos “nuestro mundo”. “Pensar en positivo” frase que ahora está tan de moda ¿puede ser lo mismo? Y otra cosa: mencionas “un niño de 17 años” ¿Tu mismo y los que te rodeaban teníais la sensación de que eras un niño?
    Comparto la emoción de lo que dice Bakio y directamente se lo he manifestado.
    Estamos entrando en temas un tanto transcendentes… Me gusta

    1. A mi me parece que sí … No totalmente pero sí en buena medida, “nuestro mundo” está en nuestras manos : una cosa es como las cosas “son” y otra cosa – distinta – es como las percibimos … ¿Qué es lo más importante,cómo son o cómo las sentimos? No lo sé, pero mi opinión es que LAS DOS cosas con importantes.
      No me parece que “entonces” (a los 17 años) me sintiera un niño. No estoy seguro, pero me parece que no. Tampoco me sentía un adulto … Sencillamente, estaba “en crecimiento” y con muchas ilusiones por delante.
      Seguramente sí que entramos en temas trascendentes, pero … a mi me gusta quitarle trascendencia a lo trascendente. Las cosas son más sencillas de lo que las hacemos y, además, estoy seguro de que no nos estamos planteando nada que no se haya planteado antes, alguna generación anterior a la nuestra. No somos tan importantes, ni tan innovadores … Un beso,

  8. Hola Jordi y compañía:
    Confesión personal: soy por naturaleza (creo que es genético) optimista, positiva y feliz (aunque a veces no tenga motivos), no lo puedo evitar. Influenciada por el entorno, y ciertas personas que me decían que así no se iba a ninguna parte, que ya tenía una edad, que tenía que “posar seny” y ser más realista (???), intenté cambiar. Pero no sé si fué mi propia naturaleza o que entré en razón, que me dejé de tonterías y ahora vuelvo a ser feliz.
    Total, si la vida es la misma, mejor vivirla con ilusión ¿no?
    Una abraçada,
    Dolors

    1. Hola Dolors !!! Qué bien ser así y qué bien no dejarse influir para cambiar … Enhorabuena !!!! Yo ya decía en mi post que “sir ser ilusos ni dejar de ser realistas …” Sigo convencido de que una cosa no quita la otra y que TODAS las cosas (hasta las peores) admiten diferentes miradas y a mi, como a ti, me gustan más las miradas más positivas y optimistas. Es aquello de que “no escojo las cartas que me tocan en la partida, pero sí cómo las juego …” Pues eso, absolutamente de acuerdo en que la vida es mucho mejor si se vive con ilusión.
      Gracias por seguirnos y por tus comentarios siempre interesantes.
      Una forta abraçada,
      Jordi

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