Después de 3 noches en Puja Guest House comprendimos que era preferible un geko insecticida a una cucaracha king size que nos desafiaba desde el fondo de la habitación.
Paseando por las calles de Varanasi nos hablaron de otro alojamiento que estaba muy bien y que estaba regentado por una española. La oferta era tentadora y allí fuimos. Con el Ganges de testigo nos dirigimos a Ganpati Guest House, un oasis de tranquilidad rodeado de un caos que nos acompañó durante todo el viaje.
Meses antes le contábamos a nuestra amiga Arrate que nos íbamos a India y ella nos hablaba de la hermana de una amiga que se había casado con un indio y que vivía en Andalucía medio año y el resto…en India! Un país de 1.200 millones de personas…
Pues sí. Alicia (Parvati en India) era la dueña de Ganpati y la encontramos de casualidad en Varanasi. Pasamos unos días estupendos junto a su marido Chicu y su hijo, el pequeño Shivan.
Hace unos días conocimos el naufragio del Costa Concordia y todavía alucinamos con Francesco Schettino, un personaje digno de una commedia all’italiana si no fuera por el trágico final de varios pasajeros. Al menos la mayoría lo pueden contar. Y, entre ellos, sí, los que estáis pensando: Parvati, Shivan y Chicu. Estaban en el crucero y consiguieron salir sanos y salvos.
Creo en las casualidades, en la sincronicidad y en la serendipia pero apuesto sin dudar por la causalidad. Claro que estamos expuestos a muchas circunstancias que no dependen de nosotros pero estoy convencido que nuestro futuro depende de nuestras decisiones y de nuestra capacidad de elegir. Gracias a ellas podremos volver a ese patio andaluz en el centro de Varanasi y disfrutar de la compañía de Alicia y su familia.
 Oscar Garro
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