LA HERENCIA DE ULISES

Cuenta la Odisea que cuando Ulises partió a la guerra de Troya, encomendó la educación de su hijo Telémaco, a su amigo Mentor. Con este  episodio de la épica clásica el supuesto Homero puso nombre a una beneficiosísima práctica difundida en espacio y tiempo, antes y después, en Este y  Oeste, en Norte y Sur : el mentoring. Rizando el rizo, en la propia Odisea la mismísima Atenea se disfrazó posteriormente de Mentor para guiar a Telémaco en busca de su padre; Aristóteles fue mentor de Alejandro Magno, el cardenal Mazarino lo fué de Luis XIV, Cristina de Suecia eligió a Descartes, y  Catalina de Rusia hizo lo propio con Diderot; cerca ya de nosotros,  Friedrich Nietzsche fué mentorizado por Bruno Bauer y el mismísimo Al Capone hizo su camino acompañado por la dulce mano de Frankie Yale; sin hablar de Rafael Guerra “guerrita”, que tuvo la suerte de tener en “Lagartijo” su maestro-mentor.

El mentoring es una relación libre entre alguien con experiencia y conocimientos (mentor), que se presta voluntaria y gratuitamente a transmitirlos a otro que quiere aprender (mentado, mentorizado o telémaco como le llaman otros). El mundo está lleno de mentores flotantes, de posibilidades para todos nosotros. Una tía, un amigo, la jefa de un compañero, un colega de otro sector, una profesional que admiro, un… Sólo hay que hay que saber de qué quiero aprender, quién me gustaría que me lo enseñara, y pedírselo…

…seguiremos hablando de ello. De momento, con esta viñeta, rendimos homenaje a  la herencia de Ulises

Araceli Cabezón

7 comentarios sobre “LA HERENCIA DE ULISES

Agrega el tuyo

  1. Justo el martes hablaba con Oscar de que es mentoring. Pero esta ilustración me ha hecho si cabe verlo más claro! Gracias Araceli por instruirnos.

    1. Gracias a tí, Iñaki. La verdad es que es una práctica muy extendida en el mundo anglosajón, que, a pesar de su “insuficiente” romanización (si me oyen repetir la broma mis amigos anglos, ¡me matan!), supieron adoptar esta excelente práctica de “gestión del conocimiento”, de ahí que su nombre sea el griego de mentor con terminación inglesa. Afortunadamente esta práctica está entrando en las empresas españolas, con frecuencia de la mano de multinacionales, y en otras por pura iniciativa. Hay también varias instituciones que lo practican con éxito desde hace tiempo.

  2. Me gusta este post. También creo hay “mentores flotantes” potenciales por todas partes, es cuestión de detectarlos… ¡y/o de que te detecten!. Un abrazo, Araceli.

    1. En efecto, Cristina: uno puede ser en ocasiones mentor, y en otras mentado. Solo hay que ser consciente de dónde reside nuestra principal fortaleza, conocimiento o experiencia para guiar a otros, y /o dónde tenemos la prioridad de aprendizaje en ese momento, y tener la seguridad de que alguien cercano nos puede ayudar.

  3. Hay una época en la que buscamos un mentor y otra en la que nos buscan como mentores. Entre una y otra hay arrugas, canas y un sin fin de experiencias que compartir. Pero no olvidemos que siempre hay alguien que ha vivido más, ha sufrido más y aún nos puede enseñar.

  4. Hola jóvenes:

    Una vez más oso inmiscuirme en vuestras viñetas… pero es que dais tantas veces en el clavo que me resisto a ello… es superior a mis fuerzas… la carne es débil…

    Vivimos en la época del “ing”: Kayaking, mountaineering, running… y algunos sufriendo una “castellanización” un tanto desafortunada como: cañoning.
    También estamos en la época de “dar consejos” y los libros de autoayuda…
    Y también estamos el la época de las “fusiones” así que:
    “ing”+”dar consejos”=mentoring=coaching=consulting….
    Llegado este punto me gustaría plantear una cuestión sobre lo que nos da derecho a poner en nuestras tarjetas, perfiles, páginas… alguna de estas palabras terminadas en “ing”.
    Creo que hay cuatro tipos de “personas-ing”: las que lo ha estudiado, las que lo han vivido, las que lo han vivido+estudiado… y el resto. Desgraciadamente creo que abundan más estas últimas… contribuyendo al descrédito y denostación de la profesionalidad de los tres primeros.
    Si tuviera que elegir, me quedaría con aquellas que tienen el sumando “vivido” en su ecuación. Ya que las que solamente disponen del sumando “estudiado” creo que se asemejan más al término “Becarioing” que a los que nos ocupan.
    Mayte nos plantea, acertadamente, en su comentario “hay arrugas, canas y un sin fin…”. A mí me recuerda el tango “Volver” cuando dice aquello de: “… las nieves del tiempo platearon mi sien…”
    Os dejo un “posting” que escribí hace tiempo sobre el “asunting”.
    http://lekutxu.wordpress.com/2011/08/12/consultor-vs-becario/
    salu2

  5. Me encantan las viñetas, las dejo en el ordenador a la espera de poder dedicarles un ratito y luego no me resisto a decir algo al respecto de lo que comentáis. Según iba leyendo me venían a la mente varios mentores que he tenido a lo largo de la vida, pero el más reciente y relacionado con el tema laboral tengo en el recuerdo y porque no decirlo, en el corazón a un Director Médico, que me enseñó muchísimo, y que me hizo “sufrir” pero con toda su buena voluntad. Esa persona será siempre alguien especial que me ayudó a dar mis primeros pasos en este mundo laboral tan complicado en el que nos toca a veces lidiar. Pero no hay que perder el ánimo, ¿no?.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Sitio web ofrecido por WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: