Autoretrato "El tiempo vuela" de Frida Kahlo

Autoretrato "El tiempo vuela" de Frida Kahlo

Soy la “querida socia” de Araceli, la que tuvo la sutileza de preguntar “a quién le toca” el jueves pasado. Podéis imaginar que a esa pregunta había precedido el temor de que me tocara a mí… Sentí un gran alivio cuando me dijo “sí, hoy es mía la viñeta“, porque tenía un día de esos a los que te gustaría añadir dos o tres horas para que cuadre… Hoy ni pregunto, hoy estoy segura de que la viñeta “es mía”, aunque me parezca mentira la manera en la que las semanas vuelan 😉

Me apetece hablar precisamente sobre el tiempo, sobre nuestra relación con él, sobre las gafas con las que lo interpretamos, sobre la manera en la que hablamos de él.  Hay varias gafas con las que mirar al tiempo y unas muy habituales son las que siempre ven poco tiempo y se traduce en expresiones como: hay que aprovechar el tiempo,  el tiempo se nos escurre, a quién se le ocurre perderlo, la falta de tiempo me estresa, no sé cómo ha pasado el año, etc. Son las gafas que nos llevan a experimentar el tiempo como  un bien finito y escaso cuyo uso debemos maximizar y eso nos invita a llenar los minutos, las horas, los días, los años, con una visión de ‘cuanto más mejor’. Nuestra relación es más de lucha contra él que de cooperación con él….. Hacer mucho e ir rápido son las consecuencias lógicas de esa forma de entenderlo.

El viernes y sábado de la semana pasada, impartía un taller sobre team coching en colaboración con la Fundación EDE. Había decidido aliarme conscientemente con las 16 horas del seminario, prescindiendo del reloj, pretendiendo fluir con el grupo, con las conversaciones, con los contenidos.  Fue una gozada: salimos todos contentos con la experiencia de los dos días, que había resultado enriquecedora y divertida.

Pero ¿sabéis qué contesté cuando me llamó Víctor y me preguntó qué tal ha ido? Lo primero que le dije fue: “no me ha dado tiempo a abordar el punto séptimo del guión que llevaba“… Nada más decirlo, pensé, “ahí está mi saboteador particular que se ha encargado de poner en mi mente una pincelada de frustración, por no haber terminado”. El tiempo ya estaba ocupando  el lugar del enemigo, de nuevo… Tuve que sustituir conscientemente ese pensamiento por el de “qué 16 horas más buenas, más disfrutadas, más sabrosas, qué seis puntos tan bien trabajados…”.

Otro día podemos hablar de otras gafas diferentes, esas que se empeñan en empujar el tiempo hacia adelante… paradojas de la vida!

Ane

p.d.1. os adjunto este link a un vídeo de TED, que habla sobre el “slow movement” y reflexiona sobre este tema.

p.d.2. según apretaba el botón “guardar”, me he dado cuenta de que es la tercera o cuarta vez que utilizo la palabra volar en el título de un post. ¿Me lo tendré que mirar?

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