Decía Paul Kee :  “Art does not reproduce the visible, rather it makes it visible” (algo así como “el arte no reproduce lo visible, sino que lo hace visible”).

Ni siquiera, como bien sabe Jordi,  la aparente objetividad de la cámara fotográfica tiene el privilegio de reproducir la realidad, por la sencilla razón de que está manejada por una persona. Quien fotografía selecciona, busca, espera, hasta que encuentra lo que quiere; incluso si fotografía al azar, y lo expone, está seleccionando, está haciendo visible un trozo de algo que quizá para otros habría pasado desapercibido. Y lo que tanto el fotógrafo, como los demás artistas traen a nuestros ojos, es una manifestación de ellos mismos.

A mi juicio el aforismo de Klee sobre el arte metaforiza la esencia del discurso. La forma de exponer la realidad (las verdades) de cada uno, no habla de la realidad en sí misma, sino de cómo la ve quien la expone. Lo que selecciona el que habla, lo que decide hacer visible,  habla más de él, que de la propia cosa. (No vemos la realidad como es, sino como somos) . Aceptar que cada uno selecciona y hace visible algo distinto, es labor que requiere dos cosas: escucha y aceptación. Sólo desde ahí se pueden coordinar visiones de la realidad, para actuar sobre ella .

Araceli Cabezón

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