En casa …

Hace un tiempo estaba con dos amigos muy queridos que ocasionalmente, cuando me desplazo a su ciudad,  me ceden el “uso y disfrute”, durante uno o dos días, de una parte de su oficina que podríamos considerar habilitada como vivienda “de urgencia”.  En un momento de la conversación, él me hizo ver que yo acababa de decir algo así como: “ahora, cuando llegue a casa …”   Y, efectivamente, estaba hablando del espacio donde apenas iba a dormir muy de vez en cuando, y lo acababa de definir como “mi casa” … (?)

A veces, como en este caso,  sucede que una idea se queda flotando “por ahí”, revoloteando, con apariencia de poder contener algo interesante pero también muy “indeterminado” (según la RAE: “que no es concreto ni definido”). Semanas después he vuelto a Nueva York a visitar a mi hijo Oriol y, nuevamente, ya de manera mucho más consciente,  hemos hablado con toda naturalidad de “estar en casa” o “esperarte en casa” en referencia al pequeño y acogedor apartamento en el que vive .

Y esa es precisamente la reflexión (sin conclusión) que me gustaría compartir hoy: ¿Qué es lo que hace que el espacio que habito me haga sentir “que estoy o no estoy en casa”?, ¿nos pasa a todos lo mismo?, ¿cuándo sucede y cuándo no?, ¿de qué depende?  Mi experiencia real es la de haberme sentido en casa en todos y cada uno de los cinco o seis espacios que he habitado de manera más o menos consistente en los últimos años y, en consecuencia, tiendo a pensar (pero tampoco estoy seguro) que esa sensación no está tan relacionada con el espacio como con un determinado estado de ánimo: para mi, mi casa es donde estoy… con todo lo que “soy”. Y yo soy mis recuerdos, mis silencios, mis amigos, las personas que quiero, mis miedos, mis ilusiones, mis  decepciones, mis anhelos, mis cosas, mis libros… ¡mi vida! Entonces… ¿se puede uno “sentir en casa” sin una previa aceptación de uno mismo? Mi casa,  ¿va conmigo?,  ¿o es que mi casa es … “lo que yo soy”? Y eso, ¿es bueno o es malo?  (Ya advertí que ésta era una reflexión indeterminada…!)

Jordi Foz

14 comentarios sobre “En casa …

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  1. Jordi ! creo que éste es más que un post de los viernes … qué grande!! cambiaría “aceptación” x comprensión y “sentirme en casa” x libertad … hablariamos entonces de mochila de circunstancias? seriamos capaces de dormir cada dia en un lugar diferente y disfrutar?
    Gracias Jordi !! un abrazo y feliz fin de semana !!

    1. Muchas gracias Iñigo!!!
      Aceptación = comprensión y “en casa” = libertad … totalmente de acuerdo. En mi opinión, “todo” va (o no va) con nosotros … Lo que algunos llamaron “el enigma del autoconocimiento”!
      Gracias y un fuerte abrazo

  2. No se si recordais aquella canción de Paul Young, que fue un éxito hace ya n años, que decía “wherever I lay may hat, that`s my home…”

    Desde mis limitados conocimientos de inglés y más limitada experiencia vital de entonces, ya me llamó la atención esta declaración, en la que como dice Jordi, el sombrero representa nuestro bagaje, aquello que nos define y que si sabemos tener presente nos hace estar en casa allá donde estemos. Qué buena forma de comenzar el fin de semana!

    Gracias Jordi,

    1. Hola Nerea !!! No me acordaba se esta canción que sí conocía …
      Hace años leí un cuento de un escritor catalán sobre alguien que, por determinadas circunstancias, dejó de llevar “su” sombrero … Significaba algo. Para mi, lo importante es que sepamos y admitamos y nos guste … “ser nosotros mismos”, con todo lo que eso pueda suponer. Ese tipo de aceptación es la que nos hace … “estar en casa” en cualquier circunstancia.
      Muchas gracias por tu comentario y un beso

  3. Ciertamente, Jordi, ciertamente, “mi casa” es cualquier sitio en el que pueda ser “yo” y nadie me lo recrimine, donde me pueda refugiar en mi interior y nadie me pida explicaciones, donde, en definitiva, y valga la redundancia, me pueda sentir en mi casa.

    Un abrazo, Jordi

    1. Querido José Manuel : eso es EXACTAMENTE lo que pretendía transmitir … “mi casa es cualquier sitio en el que pueda ser yo”. Ni más ni menos. Gracias por “pillarlo” y un fuerte abrazo,

  4. Querido Jordi, !qué bonita reflexión!. Y es que, de un tiempo a esta parte, pienso mucho en que “donde quiera que vayas, te vas a encontrar a ti mismo”.
    Besos.

    1. Querida Teresa !!! Muchas gracias por tu comentario, con el que no podría estar más de acuerdo … “dadas determinadas condiciones” !
      Creo que, lamentablemente, no todas las personas están en disposición de ser capaces de encontrarse a si mismas … Me parece que hay demasiado miedo, demasiada “culpa”, demasiado prejuicio … No es fácil encontrar este tipo de libertad … pero me parece que no hay que dejar de buscarla.
      Un beso muy, muy cariñoso

  5. Me ha gustado mucho tu reflexión, Jordi, y estoy totalmente de acuerdo contigo y con los comentarios que habéis dejado.
    A tu “reflexión indeterminada” y, sobretodo, al comentario de José Manuel (que me ha inspirado mucho), añado : ¿influye en esta percepción que te guste estar en casa? ¿casa es igual a refugio? ¿hay que saber, primero, estar en casa? ¿es que no somos “yo” fuera de casa? ¿es cosa de introvertidos pensar así?…. Buffff
    Una abraçada,
    Dolors

    1. Muchas gracias Dolors.
      A mi me parece que sí, que claramente influye el que guste “estar en casa” (entendamos por eso lo que entendamos …). Y también creo que sí hay que saber “estar en casa”, como hay que saber estar solo (Ufff!), y saber estar acompañado … Al final, “vuelvo a la primera casilla” … “hay que saber estar con uno mismo” -en cualquier circunstancia- para poder sentirte en casa … (me suena algo confuso, pero es lo que me sale). Y no, no me parece que sea cosa de introvertidos.
      Un petó,
      Jordi

  6. Creo que el estar “en casa” es un estado emocional más que otra cosa. No sé muy bien cuando se pasa de un estado a otro. Desde uno en el que percibimos nuestro entorno como algo ajeno a nosotros, un tanto hostil , en el que estamos un poco de prestado y el que nos provoca una tensión residual que nos mantiene en un estado mezcla de alerta y nerviosismo a partes iguales… Hasta otro en el que no hay tensión ni hostilidad alguna, reconocemos y nos reconocemos en lo que nos rodea, en el que nos relajamos y somos nosotros mismos.

    He vivido en varios países a lo largo de mi vida y siempre he llegado al momento en el que en cada lugar he pasado de un estado al otro… casi sin darme cuenta… casi de un día para otro… Hoy vivo en una gran cuidad en la que los barrios se llaman Madrid,Barcelona, Bilbao, Lisboa, San José… Barrios que está unidos por calles, algunas largas y otras muy muy muy largas… pero calles de la misma cuidad al fin y al cabo. Confío que la ciudad en la que vivo vaya creciendo en barrios poco a poco aunque tenga que coger aviones para pasar de uno a otro… porque al fin y al cabo… donde se está mejor que en casa?
    Salud y vivan los elefantes!!!

    1. Muchas gracias por tu estimulante comentario, Bakio !
      Totalmente de acuerdo en que “estar en casa” es un estado emocional y es cierto que ese tránsito de un estado a otro es a veces difícil de identificar : de pronto, te das cuenta de que ha sucedido …
      Creo que el haber vivido en distintos lugares y distintas culturas también ayuda mucho a saber estar en casa y reconocerte (y aceptarte) y aceptar la diversidad que nos rodea.
      Un cordial saludo y, por supuesto, que vivan !, si es posible en paz y libertad

  7. Hola Jordi, qué ilusión leerte….cómo te entiendo cuando hablas de los buenos amigos y de las buenas sensaciones que nos producen. Yo relaciono el “sentirse en casa” con “sentirse uno mismo” tal cual es, que muchas veces no se consigue fácilmente. Me sigo sonriendo cuando pienso que “hacer el mono” en un taller con buenos amigos uniera tanto, también esa fue una sensación de estar en casa…..

    1. Hola Leyre !!! No sé por qué pero tu correo se quedó en el buzón de “spam” (por eso no se publicó) y no lo he visto hasta ahora …
      No puedo estar más de acuerdo con lo que dices ! Sentirse uno mismo es, en buena medida, sentirse en casa … Y los mejores recuerdos son esos, precisamente, que te hacen sonreir. También me sucede lo mismo …
      Un beso,
      Jordi

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