Enrique “dentro de su historia” en “No habrá paz para los malvados”

El pasado 7 de junio tuve el privilegio de comer con Enrique Urbizu.  La oportunidad llegó de la mano de María y Almudena que habían pensado en el magnífico director de cine bilbaíno para cerrar el programa de coaching de la Universidad Comercial de Deusto y sabían de mi afición por el séptimo arte.

Los protagonistas del programa son los alumnos y alumnas que están a punto de lanzarse a la aventura profesional y que, a través del coaching, reciben un acompañamiento que les sirve para no olvidar lo que acertadamente comentaron María y Almudena: “los trabajos soñados se crean, no se encuentran“. Sinceramente creo que la charla de Enrique fue muy estimulante y estoy convencido que este auténtico “storyteller” les servirá de ayuda cuando lo recuerden.

La charla, “sin afán de ejemplarizar” según el propio Enrique, fue un tratado de cómo es posible transmitir mucho y generar aprendizaje contando historias. En este caso era la suya y sirvió para explicar cómo llegó al mundo del cine y cuáles fueron sus “llamadas” y apoyos para seguir su vocación y conseguir lo que siempre había querido.

La mirada de José Coronado en “La vida mancha”

Yo me llevé un recordatorio sobre la potencia de contar historias. Como dice un proverbio hindú, “Tell me a fact and I’ll learn. Tell me a truth and I’ll believe it. But tell me a story and it will live in my heart forever“. Enrique lo hizo en su presentación y lo hace en sus películas. Eso sí, como nos dijo en la comida, intencionadamente pone la maquinaria a funcionar y cuenta una historia…”incompleta”. Bueno, mejor dicho, propone que cada uno las finalice como quiera.

Me quedo con la ilusión de que Pedro volverá a buscar a Juana y con que Santos Trinidad ocultaba un gran amor con el que un día tuvo una conversación “robada” a Raymond Chandler:

¿Cómo puedes ser tan duro y tan tierno a la vez?

Si no fuera duro no podría estar vivo. Si no fuera tierno, no merecería estarlo.”

Oscar Garro

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