Salirse del camino

Somos animales de costumbres.  Y cuando hacemos las cosas, o realizamos el mismo viaje, nos cuesta ver las diferentes variantes que existen. De hecho, a menudo hacemos  las cosas porque las hemos visto hacer así, sin llegar siquiera a plantearnos qué pasaría si las hiciéramos de otra forma.

Y no nos damos cuenta que no hay camino malo, sino caminos diferentes en los que aunque a priori y luego en realidad sean peores, es muy posible que haya aprendizajes que nos ayuden en otro momento. Pero además, cuando no nos salimos del camino nos perdemos muchas cosas…

Y este es un post reflexionado en mi viaje habitual de Portugalete a Lugo. Casi siempre he cogido el camino que un día me dijo mi suegro y que se supone que es el más corto y el que más rápido se hace. Pero últimamente, y como tampoco me gusta demasiado conducir las casi 6 horas que me lleva, decidí cambiar un poco. Nada radical, sólo un poco, cogiendo la autopista durante mas rato.

En esta ocasión iba solo, lo que en cierta manera me “libera” para hacer las paradas que yo quiera y cuando quiera, y como salí bastante temprano, hice una parada de café bastante pronto, lo que me dio margen para seguir un poco más allá de lo habitual. Estaba descansado, pero vi un cartel que indicaba la famosa Playa de las Catedrales, y aunque ya he estado allí en un par de ocasiones, decidí salirme del camino y aprovechar para volver a verla.

Por ponerlos en situación, 10:30 de la mañana, con 18 grados, y sin saber si la marea estaba alta o baja, (esa playa solo se puede visitar en marea baja).

Bajé a la playa, y ¡Suerte!, la marea estaba bajando… Así que ni corto ni perezoso, empecé a andar para ver los maravillosos “contrafuertes” de la catedral que el agua y el viento han esculpido.

De repente, un sonido…Música celta… en un paraje natural…

Y ahí estaba él. En un remanso de paz, entre las rocas, tocando la gaita. Un personaje con el que tuve el placer de hablar, y me contó que había dejado su trabajo en una empresa de telecomunicaciones, para dedicarse a lo que mas le gustaba. Ser Músico y tocar la Gaita. Sin grandes pretensiones. Un alquiler de 200 € en esa zona y tocar en ese paraíso, ganando el pan con lo que le daba la gente… En días buenos unos 100€…

No habló demasiado, ya que me dijo que disfrutara del momento, que aprovechara y escuchara, viera y sintiera… De hecho me pegué un baño en una playa mágica, mientras el sonido de esa música ancestral se fusionaba con el mar…

¡Qué regalo por salirme del camino!

Iñaki Ruiz, Director de Canales y Metodología Comercial de Ipar Kutxa y Vice-Presidente del Colegio Vasco de Economistas

4 comentarios sobre “Salirse del camino

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  1. Qué buena viñeta, Iñaki ! Me ha encantado el relato de tu experiencia y la reflexión sobre esa capacidad de “salirse del camino” … que me parece todo un arte, para el que se requiere : visión, deseo, determinación y, sobre todo, acción. Muchas gracias y un abrazo

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