Las “duchas” de Dachau

Todos los días leemos la prensa y nos enteramos de nuevos recortes y de situaciones que lamentablemente están viviendo miles de personas que hace muy poco nos parecían imposibles.  Además, en muchas ocasiones, nos preguntamos si las medidas que están tomando siempre afectan a los mismos y dejan escaparse “de rositas” a los monstruos causantes de esta crisis.

Sin embargo, no nos movemos e inevitablemente me pregunto, ¿Qué nos haría dar un paso adelante? ¿Qué necesitamos para decir “Basta ya”? La respuesta no es fácil pero las excusas abundan: el miedo, la comparación con los otros (“están peor…”), la verguenza a que nos identifiquen con movimientos “revolucionarios”,…Y mientras tanto, soportándolo estóicamente y esperando la siguiente sorpresa.

La activista y pensadora, Susan George, lo sintetiza de manera rotunda en el titular de una entrevista: “Los españoles (y los griegos) son ratas de laboratorio: a ver cuánto castigo toleran sin rebelarse“.

El mes pasado tuve un pensamiento parecido en la impactante visita que hice al campo de concentración de Dachau, localidad cercana a Munich. Desde su creación en 1.933 y durante 12 años, albergó a más de 200.000 “trabajadores” que soportaron unas condiciones infrahumanas provocando casi 50.000 muertos (más de 41.000 asesinados y el resto fallecidos por enfermedades).

Algunas comparaciones son odiosas y esta más pero, mientras paseaba en silencio entre los barracones, pensaba en las 30.000 personas que convivían al mismo tiempo en un campo diseñado para 6.000…¿A qué esperaban para rebelarse?

¿A qué esperamos nosotros?

Oscar Garro

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