ORGULLO Y HUMILLACIÓN

Cuenta la historia que en 1346 Eduardo III de Inglaterra, convencido de la importancia estratégica del puerto de Calais para el Canal de La Mancha, decidió sitiar la ciudad  que  resistió luchando hasta que le fué interceptado todo avituallamiento. Cuando la hambruna hizo presa en  los habitantes el alcalde de Calais decidió capitular ante el rey inglés para salvar la vida de sus ciudadanos. Éste aceptó la rendición a condición de que seis notables de la villa le presentaran las llaves de la ciudad, rendidos de forma humillante, de rodillas, en camisón y con una soga al cuello. Tras unos momentos de agitación, un primer burgués dio un paso al frente y pronto fue seguido por otros cinco dispuestos a sacrificar su orgullo por la supervivencia de los suyos.  Poco después, en la forma acordada se presentaron en la tienda del monarca inglés, quien les recibió rodeado por sus  caballeros

El impacto que el gesto de  los seis causó en la corte provocó la petición de clemencia por parte de uno de sus caballeros  al advertir el heroísmo de quienes así cedían su orgullo en beneficio  de su pueblo. La propia reina, su esposa, intercedió vehemente por ellos argumentando:  si los condenas, tu reputación se verá dañada al exhibir tanta crueldad con quienes tan noblemente se ofrecen a tu voluntad para salvar a sus conciudadanos.

Quien pretendía humillar consiguió enaltecer al objeto de su inquina; y él a su vez se vió humillado   por quienes noblemente le sirvieron su orgullo  en bandeja para salvar a los suyos.

Este episodio de “Los burgueses de Calais” quedó inmortalizado por Rodin en una magnífica escultura, y cada vez que la veo pienso en cómo humillación y nobleza se superponen dependiendo de la causa que las asiste.

Araceli Cabezón de Diego

8 comentarios sobre “ORGULLO Y HUMILLACIÓN

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  1. Que interesante historia para reflexionar. La capacidad de humillar a otro no esta vinculado a su status de dominio sino al poder que otorgamos al otro en una relación. O dicho de otro modo: no ofende quien quiere sino quien puede

    1. Gracias Mayte. Me encanta tu comentario. Confieso que con frecuencia huyo de los refranes porque suelen ser portadores de barreras, pero éste que traes aquí es todo lo contrario. Pero aún más potente es tu comentario. Releo ahora tu comentario y pensando en la capacidad de humillar tiene más interés lo que tú dices -el poder que otorgamos al otro en una relación- que lo que sugiero en el post – la causa que las asiste.

  2. Me ha encantado.y coincido con Mayte en su comentario. Cada uno tiene el poder de decidir no lo que te hacen pero si como lo afrontas y te afecta.

    1. Es verdad Iñaki. Depende de cada uno. Como siempre, el poder y la responsabilidad, en el individuo. Gracias

  3. Beautiful Araceli!
    Yo lo relacionaría a su vez con el Honor. Es posible mantener tu honor aún de camino a la humillación y como en el caso de los burgueses de Calais, incluso acrecentarlo.
    Gracias Araceli por recordarnos esta preciosa historia.

    1. Gracias Nila, por ser tan fiel lectora. Honor, orgullo, nobleza. Ahora que lo dices, podría haber parafraseado a Jane Austin y haberlo titulado “Orgullo y honor”

    1. Gracias Ane. Ahora pienso, con Mayte, que más que en la causa, está en el inidividuo, en el poder que concedemos al otro en una relación (ver coment 1).

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