“Porque no hay nada de luz, podemos ver las estrellas”.

Ane me decía esta frase, acompañados de Maru, María, Isabel, Asier y Enrique, mientras observábamos un increíble cielo nocturno de camino a la ciudad de Dades en Marruecos.

Nos recordó que en ocasiones es necesario apagar la luz para poder ver algo que necesita de la oscuridad para revelarse y mostrarse.

Muchas veces nos peleamos contra las etapas en las que no hay claridad, en las que no sabemos la respuesta. Os propongo reconciliarnos con esos momentos de desconcierto y confiar en que, cuando la luz se apaga, si tenemos paciencia, alguna estrella tendrá ocasión de brillar.

El desierto de Merzouga es un aliado inmejorable, pero estoy convencido de que podemos encontrar otros más cercanos.

Simplemente tienes que abrir los ojos … o durante un momento, cerrarlos.

Oscar Garro

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