ContextosEn un paseo por los alrededores de Hampton Court, topé con uno de esos espléndidos jardines ingleses de apariencia inocentemente silvestre, pero de realidad tan trabajada como la de un  parterre versallesco. Estaba disfrutando de la hermosa distribución de colores y texturas, cuando observé  la presencia de una especie inusual en mi escaso imaginario jardinero: una mata de cardos. Mi ojo castellano advirtió entusiasmado cómo, mezclado con una gran variedad de flores exóticas y valiosas, el cardo surgía como una especie exquisita, única, distinta. Su diseñada vecindad  con flores y hierbas  suaves ponía de relieve su hirsuta diferencia.  Pensé: “alguien ha sacado este cardo de su contexto silvestre, y al moverlo hacia otro floricultivado, ha modificado mi percepción de él, lo ha propuesto como un valor distinto, le ha añadido atributos que yo antes no veía”.

De inmediato pensé en personas y organizaciones, y en cómo un contexto nuevo puede cambiar la percepción que se tiene de algunos individuos y la mirada que proyectamos sobre ellos, y recordé un antiguo post de Ane; y me pregunté ¿por qué esperar a que un cambio de contexto me revele el valor de algunas personas?, ¿no podré yo, por mi cuenta, cambiar la mirada y descubrir lo interesante que puede resultar incluir atributos de cardo en un jardín convencional?

Araceli Cabezón de Diego

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