REGALOMotivado por la cercanía de las fiestas de Navidad, el Wall Street Journal volvía al ataque con las teorías del profesor Waldfogel, que a lo largo de 20 años ha estudiado la dinámica de los regalos desde el punto de vista financiero, para concluir que regalar en Navidades, es despilfarrar. En su teoría, que parodiando al protagonista del Cuento de Navidad de Dickens, denomina  Scroogenomics  advierte del desequilibrio que se produce entre el valor que atribuye al bien la persona “regalada” y el precio que ha pagado el “regalante” por él. Tras cifrar la diferencia en un 20%,  se aplica a hacer un montón de consideraciones sobre la cantidad de regalos que terminan en la basura, el disparate económico que eso supone, y la conveniencia de trocar los regalos en intercambio de “vales monetarios”.

No digo que sea mala idea; muchas parejas se han ahorrado las cucharitas de plata, los falsos jarrones chinos, y un sincuento de adornos domésticos al adoptar esa disimulada fórmula de efectivo que es la lista de boda. Sin embargo, encuentro una diferencia entre ese regalo y el regalo de Navidad. Cuando una pareja se casa necesita el apoyo económico de toda la comunidad, y los regalantes se esmeran en combinar capricho y  utilidad en su ánimo de contribuir a la felicidad del nuevo hogar. Pero un regalo navideño no pretende arreglar la vida de nadie, no tiene finalidad, pertenece a la categoría del “don”. Se regala porque sí, porque pienso en ti, porque me apetece darte este gusto, porque quiero provocarte alguna emoción, aunque sea en fecha pautada… Su sentido yace en el establecimiento de lazos mediante la entrega simbólica de quien regala. Y esos intangibles no los mide el señor Waldfogel.

¡Póngase al día, Mister! y recuerde que ya empieza a hablarse de implantar cambios en las métricas del PIB  mediante el concepto PIB+ que además de medir la riqueza producida mide también intangibles como lo que se hace con el planeta para conseguirla  y cómo lo pasa el personal al hacerlo.

Queridos lectores. A nosotros nos  encantaría que os tomarais esta felicitación como un regalo de tiempo, de cariño y de emoción totalmente inútil.

¡FELIZ NAVIDAD!

VESPER

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