Diferencias

diferenciasRecuerdo que en algún sitio,  Lévy Strauss, negando el universalismo radical, citaba  a Montaigne en una frase como “La resemblance fait moins un que la difference ne fait autre“, algo así como “el parecido nos hace ser menos uno, que la diferencia nos convierte en otro“;  o sea,  que por mucho que nos parezcamos a alguien, siempre notaremos mucho más lo que nos separa de él que lo que nos une; o sea, que notamos más lo distinto a nosotros que lo similar a nosotros, o sea, que moverse por ahí globalmente, es un encuentro permanente con el “otro”; o sea, que cuando el genovés y los extremeños que descubrieron América describían a sus habitantes con rabo, no lo inventaban: lo veían.

Gestionar equipos multiculturales es una tarea compleja, no sólo porque gestionamos mil “otros”, sino porque además ellos son “otros” entre sí. A muchos les veremos con rabo, a otros con tres ojos. La belleza de la aproximación a este fenómeno por parte de los conquistadores españoles  fue considerar que, aun con rabo, aquellos seres tenían “alma” y eran igualmente “hijos de dios”. Un directivo de equipo  multicultural precisa una doble operación: considerar que “los otros”  a quienes dirige también tienen alma, y convencerles de lo mismo entre sí.

Araceli Cabezón

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6 comentarios sobre “Diferencias

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  1. Hace dos años que recibo y leo con interés las viñetas Vesper. Las percibo como ‘hits’ que semanalmente me generan nuevas preguntas. Os doy las gracias.
    Hoy me decido a enviar un comentario porque, Araceli, has abordado el tema de los equipos multiculturales, que me es muy conocido y que me apasiona incluso ahora que ya estoy (pre)jubilada. He trabajado durante más de 20 años en un organismo internacional, he formado parte de ‘la tropa’ primero, de equipos directivos después y me gustaría transmitirte algún comentario sacado de mi experiencia (muy resumidito porque sino me saldría un libro entero).
    La más importante es que ha sido una experiencia fantástica,tremendamente enriquecedora, una experiencia que ‘engancha’, que te transforma, que te obliga a crecer como persona y no solo como profesional. Recuerdo aquí una de las primeras reflexiones que me lanzó el ‘tutor/mentor’ que tuve al ‘aterrizar’ en dicha organización: ‘ten en cuenta si pasas aquí más de tres años, ya nunca más serás la misma, esto te cambia’.
    Pienso que aciertas cuando dices que gestionar equipos multiculturales es una tarea compleja, que requiere grandes dosis de empatía, capacidad de escucha y de comunicación. Sucede además, que el directivo de dicho equipo normalmente también forma parte de un ‘equipo directivo multicultural’ lo cual es una complejidad añadida.
    En cambio me ‘chirría’ la ultima parte de tu reflexión. Mi experiencia me enseña que el directivo en raras ocasiones tendrá que ‘convencer’ de la necesidad de reconocerse el ‘alma unos a otros’. En general ‘la tropa’ tiene más ‘facilidad’ de reconocerse entre sí. En este caso más bien aplicaría lo que decías en un comentario al tema del mentoring, el ‘reverse mentoring’, ¿quién enseña a quién? ¿quién aprende de quién?, es, te aseguro, un aprendizaje con doble dirección, o mejor, un aprendizaje colectivo.

  2. Muchísimas gracias, Asun, por tu comentario de persona tan experimentada en lidiar con la diferencia. Estoy de acuerdo contigo en que se trata de un aprendizaje colectivo en el que todos aprendemos, y como tú dices (yo no he vivido esa experiencia de forma intensa como tú), uno sale cambiado. Sobre el aspecto en el que “disentimos”, simplemente quería enfatizar que “lidiar” con el otro no es sólo difícil cuando eres directivo, sino también cuando participas en un equipo con pares “otros”.
    No obstante, me quedo pensando en tu experiencia de tu etapa “tropa”, y me hago la pregunta: si es cierto que cuando eres “tropa” te resulta más fácil reconocerle el alma al “otro”, ¿qué tiene de distinto el que dirige esa tropa para que le cueste más?

  3. Es interesante esto de que nos fijamos más en lo que nos diferencia que en lo que nos parecemos, aunque haría un matiz: nos fijamos más en lo diferente cuando estamos entrenados a ver esas diferencias.
    Por ejemplo, es muy curioso que a los occidentales nos cuesta distiguir a los asiaticos, nos parecen todos iguales, mientras que entre nosotros nos distinguimos perfectamente… pero a ellos les pasa lo mismo con nosotros y parace ser que se debe a que cada cual está “entrenado” para fijarse instintivamente en los rasgos que nos diferencian y que no son los mismos en los asiaticos y en los occidentales.
    Nos pasará algo parecido en los equipos?

    1. Gracias Pablo. No había reparado en esta distinción. En realidad yo hablo de lo que los antropóligos llaman ” la otredad radical”, mientras q Montaigne habla de lo mismo que tú: las pequeñas diferencias que, por encima de lo que nos une, registramos entre los que más se nos asemejan. Al otro radical le percibimos como uno. Es como las doscientas y pico palabras con que los esquimales distnguen algo con lo que están muy familiarizados: doscientos y pico tipos de nieves. Sin enbargo para los habitantes de climas donde la nieve es incidental solo hay un tipo de nieve: la nieve. La conclusión parece ser una vez más basados en Montaigne que cuando la diferencia es radical es una y cuando es pequeña somos capaces de diversuficarla y matizarla lo suficiente como para sentirnos únicos y distintos al otro por próximo que sea. ? como te suena?

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