kissUn beso para nuestros lectores y también un lema que hago mío para este año: Keep it Simple, Stupid! Tal y como están las cosas, no estamos para perder el tiempo y menos para que nos lo hagan perder.

Y para muestra, un botón. Estamos cambiando de compañía telefónica y nos enfrentamos a trámites de todo tipo: pedir y comparar ofertas, darnos de baja y de alta, revisar las terminales (¿tienen permanencia?, ¿están liberadas?, ¿cómo sincronizamos los datos?). Eso y coordinarnos con los “técnicos” e intentar comunicarnos con acrónimos: sim, pin, puk, imei,…,kiss 😉

Sabéis de lo que os hablo y compartiréis conmigo que muchas de esas tareas son interminables e insufribles y que los que las “pensaron”, consiguieron hacer complicado lo que podía ser fácil. Vamos, una experiencia del cliente mejorable.

¿Por qué nos encontramos con personas o “entes” que hacen eso? Se me ocurren tres motivos principales: porque ganan dinero y negocio con ello, porque engordan su ego a través de discursos eternos y absurdamente complejos o porque no han dedicado el tiempo necesario a simplificar las instrucciones o el proceso.

InstruccionesHace tiempo ya elogiábamos aquí la sencillez y, para completar el concepto, leyendo Simplicity de Edward de Bono, me quedé con una frase que me gustó: “there is often a much simpler way of doing things if you make the effort to look for it. Simplicity does not just happen“.

Así que, si no “ocurre”, nos tenemos que poner manos a la obra y dedicarle tiempo, esfuerzo y creatividad. Eso o que lo hagan los clientes para entendernos y que luego elijan…

Oscar Garro

Anuncios