AL ESTE DEL EDÉN

AlEsteDelEdenUna de las cosas que  me ayudó a lidiar con los  radicalismos de la  época universitaria fue la lectura de  “El político y el científico”, escrita por Max Weber en 1919 (que tuve la suerte de leer en  edición prologada por Raymond Aron); y todo porque llegó en un momento muy oportuno.  Acababa de ver en un cineforum  “Al Este del Edén”, de Elia Kazan, y ni los sesudos comentarios allí vertidos, ni las conversaciones posteriores con mis contertulios consiguieron dar satisfacción al malestar profundo que me había causado la cinta.  No era el autoritario carácter del puritano cultivador de lechugas Adam Trask (Raymond Massey), ni el descarado desequilibrio entre el afecto que demostraba hacia su hijo mayor Aron (Richard Davalos) y el disgusto con que trataba al balaperdida del pequeño  Cal (James Dean);  tampoco  el  brusco descubrimiento por éste de su artrítica-madre-madame Kate (Jo Van Fleet) regentando un burdel. La escena que no conseguía quitarme de la cabeza era la sonrisa ansiosa de James Dean buscando redimirse con el padre, mediante la oferta de un fajo de billetes conseguidos con su propio trabajo,  para librarle de una ruina provocada por la pérdida de todo un cargamento de lechugas que un ferrocarril mal refrigerado había fracasado en transportar a Nueva York. (¡Por fín, él ofreciendo algo bueno!, ¡esta vez su padre le querría!, ¡él, como su hermano mayor, también era hombre de provecho!). Pero pronto su sonrisa se convirtió en aullido desesperado. Cuando el padre supo que el dinero que Cal le ofrecía era producto de la venta a precios abusivos de una plantación de fríjoles emprendida con ayuda financiera de la madre al socaire de  la penuria alimentaria provocada por la guerra en curso (“la Primera”) , se lo arrojó a la cara indignado, rechazando convertirse en cómplice de tan abyecto comportamiento…

Ignoro cómo lo resolvía Steinbeck en la novela homónima, pero recuerdo que me volvía loca pensando: “el padre ha hecho lo correcto, rechazando ese dinero no limpio”, “…ya, pero la consecuencia de ese acto correcto ha sido condenar a su hijo para siempre, perderlo…”  “¡qué lío!, ¿dónde está lo bueno?… no sé!. Todavía recuerdo  el alivio que sentí días después cuando leyendo a Weber llegué al párrafo que ofrece la distinción entre la “ética de la convicción” (gesinnungsethisch) y la “ética de la responsabilidad” (verantwortungsethisch).   “Hay una diferencia abismal -dice Weber- entre obrar según la máxima de una ética de la convicción, tal como la que ordena (religiosamente hablando) «el cristiano obra bien y deja el resultado en manos de Dios», o según la ética de la responsabilidad, como la que ordena tener en cuenta las consecuencias previsibles de la propia acción” .

Adam Trask había obrado según una “ética de la convicción” (rechazar un dinero que necesitaba mucho, por ser producto del extraperlo). La  consecuencia de su acto fue la trágica y definitiva pérdida de su hijo Cal. Si hubiera optado por una “ética de la responsabilidad”,  dado que ya no podía remediar las consecuencias del “trapicheo” de su hijo, quizás habría manchado su alma,  pero habría salvado a su hijo.

Araceli Cabezón de Diego

15 comentarios sobre “AL ESTE DEL EDÉN

Agrega el tuyo

  1. Hola,

    Me ha encantado la viñeta, está muy bien escrita. Consigues “meterte” en la historia y sentir las emociones que transmite la película. Muy gracioso las “tertulias sesudas” a los que todos hemos asistido en alguna ocasion y como resuelves tu solita el dilema….bueno con Weber.

    En lenguaje menos filosófico y algo más metafórico “los grises”.

    Un beso,
    Lourdes.

  2. Hola jóvenes:

    Mi amigo Xabi dice que no hay un solo Euskera. Dice que hay tres:

    – Euskera zuzena: Es el Euskera correcto, el gramaticalmente y semanticamente impoluto. Es el Euskera “oficial” el que se estudia en los libros.

    – Euskera ona: Es el Euskera que se habla en los pueblos. El que hablan los baserritarras y arrantzales desde tiempo inmemorial. Un Euskera plagado de giros, contracciones… un tanto opaco pero rico en matices, acentos y sonidos.

    – Euskera egokia: Es el Euskera adecuado. El que hay que utilizar en función de la “idiosincrasia” del interlocutor… un catedrático de Euskaltzaindia, un profesor de euskaltegi, un aldeano de Gamiz, un niño de Bilbao o un pescador de Bermeo.

    Creo que esto también ilustra el mensaje que se esconde detrás de esta estupenda viñeta… y también sirve para abrir otro “melón” sobre el idioma que utilizamos con nuestros “clientes”: El correcto, el bueno o el adecuado? Cambiamos el nuestro y utilizamos el suyo? Pretendemos que ellos utilicen el nuestro? Son compatibles? Qué es más importante, hablar bien o entendernos?…

    Kia ora

    1. Hola Bakio. No sé quién eres. Gracias por tu comentario. Siempre me impresiona muy favorablemente cómo frente al mismo mensaje, se hacen interpretaciones y lecturas muy diversas.

  3. Gracias Araceli, muy interesante la distinción, y me ha recordado el concepto de “la buena voluntad” a la que aludía Kant en su Imperativo Categórico, “si actúo de buena voluntad, sean cuales sean las consecuencias, nadie me puede reprochar moralmente nada”, y me pregunto, ¿actuó Adam Trask de buena voluntad cuando rechazó el dinero de su hijo?
    
Un placer recordar esta maravillosa película.

    1. Gracias, Bea, en efecto Kant salió a la palestra cuando le leía a Roger este post. Yo estoy más del lado de Weber, qué quieres que te diga. Desde luego, la voluntad de Trask era buena, buenísima, y su actuación kantiana. Pero eso sí, mandó a su hijo al infierno!.
      Al menos esa es mi interpretación, al cabo de unos añitos de vida.

  4. Araceli,gracias por el regalazo de hoy con tu post!!!. Hoy he tenido que aplicarlo en una decisión muy importante en el trabajo, y no contaba con esta distinción. Hoy he aplicado la ética de la responsabilidad y me ha reconfortado saber que estaba aplicando esta distinción.

    1. ¡qué lujazo, lanzar a la palestra una distinción, y que le sirva a alguien tan de inmediato!. Gracias a tí, Teresa, por contárnoslo.

  5. A mí también me ha servido mucho la manera en la que has traído esa distinción tan tan relevante y de la que más o menos conscientemente tantas veces necesitamos echar mano. Qué arte saber combinar ambas éticas y saber cuál es en cada momento, y ante situaciones de una u otra, la más “adecuada”. Yo comparto contigo que en un caso así, manchar el alma puede resultar muy “valioso”. Mil gracias por haber elaborado tan bien el mensaje de tu post.

  6. Me ha encantado leer este post y además me permite poner nombre a la distinción que nos regalas. Muchas gracias!

    1. Gracias a ti Javier. Precisamente parte del origen de nuestra marca Vesper, está en la idea de poner nombre….

  7. ¿Tenía que ser forzosamente blanco o negro? ¿No podía el padre, siendo fiel a sus principios morales y éticos, haber mostrado un gran amor a su hijo o no estaba en sus planes hacerlo? ¡Un análisis perfecto el que haces Araceli!

    1. Si. Yo creo que esta distinción se entiende muy bien, cuando se presenta a través del dilema de los padres. Muchas gracias Luisa.

      1. De hecho Lourdes comenzó la hilera de comentarios, hablando de “los grises”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Sitio web ofrecido por WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: