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Palabra mágica… Equilibrio entre trabajo y familia, entre planificar e improvisar, entre hablar y callar, entre reflexionar y hacer, entre el movimiento y la quietud, entre estar y no estar, entre dar y recibir,  entre la familia y uno mismo, entre sonreír y estar serio, entre cuidar y ser cuidado, entre la rentabilidad económica y la social, entre explotar el negocio actual y explorar nuevos territorios…
Y el caso es que cada persona y cada empresa encuentra los suyos propios y además, para cuando encuentra un equilibrio, algún desequilibrio emerge.  Pues es así, un movimiento constante, una pregunta que nunca tiene una única respuesta.
Me invitó a esta reflexión, la lectura del libro “el equilibrista” de Sergio de Miguel, un directivo que participó en la última edición del seminario de coaching que impartimos en la UPV. Gracias por el regalo, Sergio.
Ane Aguirre
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