Para los perfeccionistas

Foto de parte de un cuadro que nos encontramos en Ganpati Guest House en Varanasi (India)

Hace unos meses, una amiga me mostró este proyecto y este lema: I´mperfect.

Este martes un amante del golf me regaló y recomendó un libro titulado “El Golf no es el juego de la perfección

Y ayer me reencontré con esta leyenda japonesa:

En un antiguo monasterio el monje jardinero llevaba varias semanas preocupado. Había anunciado su visita el abad de otro cenobio cuyo jardín era reputadísimo, e importaba no desmerecer ante sus ojos. Para eso el monje venía perfeccionando el pequeño microcosmos de su jardín, repasando las ondas de arena finísima que representaban el océano, tallando el boj delimitador, aclarando el musgo y los líquenes que envejecían la roca central, símbolo de la montaña sustentadora del cielo. La víspera de la anunciada visita su propio abad acudió a felicitarle, pero el monje se sentía inquieto ante su jardín: algo faltaba. De pronto tuvo una inspiración. Se acercó al cerezo que descollaba entre los arbustos y sacudiéndolo con cuidado logró desprender de una rama la primera hoja del otoño. La hoja osciló despacio en su caída y se convirtió en una mancha amarillenta sobre el verdor impoluto del césped. El monje sonrió: el jardín perfecto quedaba completado con la imperfección. Ahora sí representaba el cosmos.

… y me acordé de la cantidad de ocasiones en las que en procesos de coaching sale a relucir la búsqueda de la perfección como un freno para aprender, para arriesgar y para disfrutar del camino.

Ane Aguirre

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15 comentarios sobre “Para los perfeccionistas

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  1. Qué buena anécdota, Ane. Gracias por ella. Me ha interesado especialmente tu comentario sobre la perfección como freno para arriesgar . Y me ha venido a la mente otro aspecto de la perfección/imperfección a través de la historia de la hija de una amiga mía que. Siendo adolescente, era guapísima, pero tenía una pequeña imperfección en su dentadura. Años después la volví a ver y había arreglado esa imperfección. Por alguna razón, no me resultó tan bella como antes, y me quedé pensando que aquel defectillo que antes tenía en una de sus muelas servía para poner de relieve la belleza del resto….

    ara

  2. ya… cuando pensamos que “como no estoy segura de que va a ser perfecto, mejor no lo hago”… y no arriesgamos… ¿te ha parecido chulo el lema-logo I´mperfect?? a mí me encantó… y es verdad que la belleza “perfecta” nos gusta menos que la “imperfecta”, te voy a enviar un texto (si lo encuentro) sobre la belleza imperfecta, que también me encantó.

    1. Si, el nombre el proyecto es genial!. ¿Sobre qué era?. Si encuentras el texto sobre la belleza imperfecta envíamelo, please.

      1. AHí va, esuna poesía de Mario Benedetti. A ver si te gusta.

        Cada cuerpo tiene
        su armonía y
        su desarmonía.
        En algunos casos
        la suma de armonías
        puede ser casi
        empalagosa.

        En otros
        el conjunto
        de desarmonías
        produce algo mejor
        que la belleza.

        “Teoría de conjuntos”
        Mario Benedetti

  3. Preciosa la historia del monje. Además lo que para otros puede ser un “defecto” para mi puede ser una “virtud”. Ejemplo “Yo, es que soy excesivamente expresiva con la cara” = “Me enamoran las personas que demuestran sus emociones y pensamientos con el rostro” ¿Y ahora qué?
    Felicidades, me encantó

  4. Gracias Ane por “dedicarme” esta interesante viñeta 😉 … como “me estoy quitando”, seguro que la reflexión me ayuda a perseverar.
    Me ha gustado mucho tu texto y todos los enlaces. Genial el discurso de Sampedro de entrada en la Academia …

    1. Ya, aunque para ‘los perfeccionistas’ es un proceso duro… Voy a leerme el libro del golf, que creo que habla de eso, del disfrute que supone renunciar a un resultado ‘perfecto’.

  5. Muy buena reflexión, Ane. Suscribo lo dicho, la perfección nos impide disfrutar, lanzarnos a la aventura y crecer en sabiduría. Estoy convencida de que no pertenece al orden “natural” de la vida, para qué buscarla?, caminar por ese abrupto callejón ralentiza nuestro avance.
    Un abrazo

    1. y tanto, ¿para qué buscarla?… seguiremos haciendo los ejercicios de yoga muy imperfectamente… bueno, unas más que otras. Nos vemos mañana, Loreto. Ane

  6. Hola jóvenes:

    IMPERFECCIÓN, curiosa palabra para una sociedad que prima el éxito, la perfección (casi siempre física) y el ganar por goleada frente al diálogo, la empatia y el terminar en tablas. El “gano y te arraso” frente al “gano-ganas”…

    Afortunadamente para mí, desde hace casi 2 años y 4 meses, cuento con la compañía de la mejor “Coacher” que nunca se haya cruzado en mi camino. Una “coacher” que cada día, sin faltar uno a su cita, me enseña cosas nuevas y me hace ser mejor. Iratitxu, que así se llama, me da repetidas muestras de su imperfección: Cuándo no quiere comer, cuando prefiere jugar a irse a la cama o cuando no abre la boca para limpiarle los dientes cada noche… Y en medio de tanta imperfección… hay que tener el hígado muy bien cuajado para ignorarla… cuando hecha una “magdalena” extiende sus brazos buscando consuelo, mientras repite incansablemente una sola palabra: “Api”. Sí, decididamente se puede llegar amar la imperfección… por muy imperfecta que esta sea.

    Claro que, hay dos colectivos que nunca estarían de acuerdo con mi tesis. El valiente y belicoso pueblo espartano cuando lanzaba acantilado abajo a los recién nacidos que habían osado llorar durante su nacimiento. Niños no merecedores de pertenecer la gloriosa Esparta… selección natural que lo llaman. El segundo está formado por la legión de amamas y abuelas de este mundo… porque ellas nunca verán la imperfección en sus nietos y nietas. Afortunadamente, el primero y sus costumbres se perdieron en la noche de los tiempos aunque de vez en cuando surja alguien empeñado en emularles mediante campos de concentración, cámaras de gas y experimentos pseudo-científicos. El segundo es un caso perdido y sin lugar a la redención ni a la enmienda… pero por otro lado… quien iba a ser el guapo o la guapa que se empeñe en sacarles de su error? Que tiren la primera piedra… pero conmigo que no cuenten.
    salu2

    1. Yo creo que muy insensato hay que ser para intentar ni siquiera sugerir (ya no digo convencer) a una abuela que su nieta no es perfecta!!!! Porque además, suele ser verdad 🙂 cualquier en permanente proceso de perfeccionamiento y de aprendizaje, resulta “perfecto”. Salu2, Bakio.

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