Se acabó la tristeza

el-verdugo1Este año se cumplen 50 del estreno de “El verdugo“, una de mis películas preferidas. Parece mentira que Berlanga, en 1.963, se atreviera a rodar esa maravilla. La fórmula de ingenio más ironía, supuso un obstáculo insalvable para los censores que, manejados por el miedo, fueron incapaces de descubrir el mejor alegato contra la pena de muerte.

Berlanga, en varias escenas, consigue que dudemos entre reir o llorar. En ésta (no os la perdáis), coloca a verdugo y condenado en un mismo plano de desesperación y sufrimiento y eso no parece fácil, ¿verdad?

Este aniversario me ha traído a la memoria otras películas como El pisito, Plácido, El cochecito,…e inevitablemente me he acordado de su co-guionista, Rafael Azcona. Su manera de “andar por la vida”, que se deja entrever en todo lo que escribe, me encanta y la podéis intuir en este artículo: El hombre que pensaba por su cuenta.

De la lectura me quedé con cómo describía Azcona la diferencia entre España e Italia: «En España estaba bien visto sufrir. En las reuniones familiares, de grupo y amigos, la gente hablaba de enfermedades, tragedias y resignaciones. Los españoles estábamos educados para morir bien y el sufrimiento estaba bien visto. Cuando llegué a Italia descubrí que allí la gente estaba preocupada por vivir bien y no tenía tanto interés en sufrir. Un día estaba con Marco Ferreri y un grupo de personas, admirando un paisaje bellísimo en las calles de Roma. Llovía. Un niño se acercó con una cesta y dentro de ella una flor envuelta en celofán. Yo estaba acostumbrado a ser abordado por niños y mayores en España, que venden cosas o que simplemente mendigan extendiendo la mano y contándote que son huérfanos y algunas tragedias más, para mover tu conciencia y conseguir algunas monedas.

El niño italiano, que tendría unos 10 años, se acercó y dijo: ‘Sólo me queda una flor. Si me la compran me voy a casa porque está lloviendo y se hace tarde’. Ferreri se llevó la mano al bolsillo y le dio unas monedas. El niño, mirando al paisaje, dijo: ‘Come è bello’, y se fue tranquilamente a su casa.

Esa es la diferencia que noté entre España e Italia. La capacidad de aquel niño para pedir y apreciar la belleza. En cierto modo esto cambió mi sentido de la vida».

Y es que vivimos envueltos en una atmósfera oscura (no solo por el mal tiempo…) teñida de malos augurios y de comentarios poco alentadores que aportan muy poco valor. Sin embargo, independientemente de algunos factores externos, podemos poner el foco en las cosas buenas y bellas que nos rodean y, por qué no, hablar de ellas…Yo lo voy a hacer y, si no cunde el ejemplo, siempre me quedaré con que soy de los que piensa por su cuenta.

Oscar Garro

9 comentarios sobre “Se acabó la tristeza

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  1. Muy buena reflexión Óscar, corremos el riesgo de que nuestra perspectiva se vea arrastrada hacia la negatividad y el pesimismo y peor aún a un estado de queja permanente y falta de acción que nos bloquea para abrir nuevas posibilidades. Está muy bien recordar que hay otras formas de mirar la realidad !!!

  2. Genial !! Yo me uno también, a hablar de las cosas buenas de nuestro día a día, que se nos olvidan frecuentemente. Lo de la diferencia entre España e Italia me ha encantado, porque además, me han venido a la cabeza muchas tertulias familiares y de amigos… en las que he sido ( y soy) partícipe activa! Y también me quedo con el “regusto” de “sana envidia” de esa tertulia que describe el artículo.
    Gracias por tu post, en un día de cambio para mí.;-).

    1. Gracias a ti Teresa.
      A mi también me da envidia esa tertulia. Como dice el autor, para estar callado y aprender de esos genios que se adelantaron a su tiempo y que tanta falta harían actualmente.
      Y, si se nos ocurre meter baza, a hablar del sol aunque no salga…;-)
      Un beso
      Oscar

  3. No puedo estar más deacuerdo Oscar!! Yo pensaba que era por nuestra cultura judeocristiana, pero evidentemente no. Me uno al deseo de crear una atmósfera menos angustiosa!!
    Gracias por la reflexión

    1. Gracias Nila.
      Algo de esa cultura todavía queda pero creo que a veces lo utilizamos como “muletilla” y justificación para seguir instalados en la queja.
      A desinstalarnos y ponernos en modo sonrisa!
      Un beso
      Oscar

  4. Me ha encantado la escena del niño con su última flor…
    El lema a seguir para todas las mañanas “ver lo bello y alegre que se nos presente… y compartirlo con los demás”. Me ha gustado mucho Oscar. Estás haciendo que empiece a tener interés por las películas españolas. Recuerdo a Pepe Isbert con gusto y a otros/as artistas también, pero tu pones un valor añadido cuando las comentas. Gracias Oscar

    1. No te creas Mª Luisa, el cine español se me hace bola y, para apreciarlo, tengo que recurrir a desempolvar la filmoteca (es decir, pedírsela a Víctor;-)

      Salvo Enrique Urbizu, Amenabar (hasta Ágora…:-( y alguna otra honrosa excepción, alucino con la poca creatividad, arte e ingenio que despliegan.

      Lo del niño, a imitar! Y el sol ya está ahí…bueno, ya estaba…

      Un beso

      Oscar

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