Anna-Maria-Louisa Medici Platz (Düsseldorf)

(*): Anna-Maria-Louisa Medici Platz (Düsseldorf)

El caso es que hace unas semanas Mikel me preguntó “ama, ¿nosotros somos austeros?”. Se ve que es una palabra que ha escuchado últimamente y no entendía bien su significado y sobre todo, quería saber si nosotros éramos o no éramos “eso”.

Me pregunté si lo habría escuchado como un adjetivo elogioso o como algo no deseado.  Me quedé pensando si yo me definiría como una persona austera y si era un adjetivo con el que me identifico o con el que deseo identificarme…

Quizá tenemos demasiado asociada la palabra austeridad a la necesidad, a la idea de no poder gastar cuando no hay, a pasarlo mal. Es una práctica a la que te ves obligado cuando no queda más remedio; es austero quien no puede no serlo.  Me doy cuenta de que en una sociedad orientada al consumo, no interesa promocionar la idea de austeridad, mejor promover el consumo poco reflexionado.

Esta forma de entender la austeridad nos invita a no asumir la responsabilidad de un uso inteligente de los recursos: si hay mucho, lo gastamos sin gran consideración y si hay poco, con “recortar de donde más fácil resulte” ya hemos hecho el trabajo. Como no hay, justificamos con facilidad que hay que quitar de inversiones en educación.

Este verano he pasado unos días en Alemania. Me explicaban mis anfitriones, Vanessa y Juan, que la sociedad alemana tiene entre sus valores centrales la austeridad y la viven como un valor positivo que les ha llevado a tener una economía sólida y en crecimiento. La entienden como un acto ligado a la inteligencia, ya que implica saber cómo y cuándo gastar e invertir “bien”, y  al compromiso con las siguientes generaciones y con la sostenibilidad.

Por ejemplo, los alemanes gastan menos de la mitad que los españoles en iluminar sus calles por la noche. Como define un amigo de Vanessa, saben diseñar una iluminación medida y eficaz. Además, practican el second hand con naturalidad y con mucho estilo.

La austeridad combinada con el gusto por la máxima calidad, con diseños productivos y con inversiones inteligentes en educación, investigación y desarrollo de la industria. Es una mirada interesante. Yo, me la he quedado.

Total, que le conteste a Mikel que somos “algo” austeros, pero que podríamos serlo más y que me parecía interesante aprender. Austeridad inteligente, austeridad comprometida, austeridad productiva, austeridad generosa, austeridad con estilo… ¿algún adjetivo más?

Ane Aguirre

(*): foto de Vanessa Lizarralde de van’van communication

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