Tal como eres

Tenía  dudas pero al final me animé. Y es que hay ciertas películas que me provocan una doble emoción: me apetece ir a verlas y también me generan un cierto rechazo.

Las Brujas de Zugarramurdi” confirmó mis mejores y peores expectativas. Alex de la Iglesia nos ofrece un espectacular y desternillante ejemplo de road movie que recuerda a los mejores momentos de “El día de la Bestia“. Y como no podía ser de otra manera, durante la última media hora, nos regala una locura en forma de akelarre en la que solamente se salva el guiño a Mikel Laboa. Esos delirantes minutos me sobraron, pero tengo la sensación de que es ahí cuando el director bilbaíno estaba disfrutando de verdad.

la fotoSi escojo 4 directores contemporáneos de mi top-10, David Lynch, QuentinTarantino, Tim Burton y Lars Von Trier, me doy cuenta de que en muchas de sus películas me ocurre lo mismo. Esto me hace pensar que llega un momento en que se olvidan del público y se dedican a sacarle chispas a su pasión y a disfrutar. Y nosotros en el cine intentando buscar el sentido a una obra de arte que era para todos los públicos y, de repente, se convierte en algo…difícil de entender.

Mi conclusión es que a veces tenemos que comprender que “compramos” el producto completo, ya que parte de lo que amamos de alguien tiene algo tan especial, que elevado a su máxima expresión, nos desespera. Ante eso, apuesto por un trabajo de aceptación porque en casi todas las ocasiones, merece la pena.

Oscar Garro

4 comentarios sobre “Tal como eres

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  1. Ya, es tan típico querer componer una solución “ideal” cogiendo esto de aquí, quitando lo otro, cogiendo eso de allá… y resulta que los paquetes “van completos”, y o lo compras o no lo compras. Me sirve la reflexión. Ane

    1. Pues sí. Una alternativa es elegir la opción de alquilar el “paquete” 🙂 y aceptarlo al 100% durante el tiempo del contrato…

  2. A mi me parece que la cuestión central sigue siendo la de la “aceptación” y también la del tiempo. Creo que no existen “paquetes” ideales … pero sí que pueden llegar a convertirse en algo parecido.
    Lo de “alquilar” durante un tiempo estaría bien, pero no me parece que siempre sea posible, tenemos demasiado miedo a lo que el tiempo hace con los sentimientos y me temo que ese miedo, a veces, nos impide arriesgar y renunciamos a disfrutar de “algo”, sea comprado o alquilado y por el tiempo que sea …
    Me ha gustado mucho el post, Oscar. Da mucho juego …

    1. Pues sí Jordi. Como hemos hablado por aquí, el miedo es una emoción muy útil que a veces se convierte en obstáculo “inventado” que nos impide probar y disfrutar…el tiempo que sea.
      Hablaba de la posibilidad de alquiler como alternativa con “fecha de caducidad” para aliviar a los que les presiona el “para toda la vida”…
      Un abrazo
      Oscar

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