Tenía  dudas pero al final me animé. Y es que hay ciertas películas que me provocan una doble emoción: me apetece ir a verlas y también me generan un cierto rechazo.

Las Brujas de Zugarramurdi” confirmó mis mejores y peores expectativas. Alex de la Iglesia nos ofrece un espectacular y desternillante ejemplo de road movie que recuerda a los mejores momentos de “El día de la Bestia“. Y como no podía ser de otra manera, durante la última media hora, nos regala una locura en forma de akelarre en la que solamente se salva el guiño a Mikel Laboa. Esos delirantes minutos me sobraron, pero tengo la sensación de que es ahí cuando el director bilbaíno estaba disfrutando de verdad.

la fotoSi escojo 4 directores contemporáneos de mi top-10, David Lynch, QuentinTarantino, Tim Burton y Lars Von Trier, me doy cuenta de que en muchas de sus películas me ocurre lo mismo. Esto me hace pensar que llega un momento en que se olvidan del público y se dedican a sacarle chispas a su pasión y a disfrutar. Y nosotros en el cine intentando buscar el sentido a una obra de arte que era para todos los públicos y, de repente, se convierte en algo…difícil de entender.

Mi conclusión es que a veces tenemos que comprender que “compramos” el producto completo, ya que parte de lo que amamos de alguien tiene algo tan especial, que elevado a su máxima expresión, nos desespera. Ante eso, apuesto por un trabajo de aceptación porque en casi todas las ocasiones, merece la pena.

Oscar Garro

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