Incumbencia

la fotoLos datos de participación de mujeres en los lugares en los que se diseñan y se deciden los futuros, no son los que deseamos ni los que corresponden a una sociedad “sensata”. Parece que somos  mayoría quienes compartimos este diagnóstico. Otra cosa es que no a todas las personas nos parezca igual de prioritario o urgente, evolucionar hacia otro lugar. Como es lógico, las sensibilidades son diferentes.

En las últimas décadas se ha abordado el tema de la igualdad/diversidad desde muchos ángulos.  Hemos invertido mucha energía en generar datos y más datos que enriquecen y dotan de precisión al diagnóstico. Hemos intentado demostrar que el denominado “liderazgo femenino” aporta mucho valor a las empresas. Los legisladores han creado leyes que marcan objetivos ambiciosos. Ahora se está poniendo de moda apelar a razones económicas, parece que el crecimiento del PIB depende de que ese porcentaje se modifique. Interesante.

la foto (1)Mi sensación es que invertimos proporcionalmente demasiado en denuncias, quejas y argumentaciones que “dan la razón” y no tanto en acción transformadora.  Los datos y diagnósticos son útiles y necesarios para comprender en profundidad la naturaleza de los bloqueos, pero no son suficientes para generar movimiento.  La acción transformadora está en manos de quienes decidimos cada día quién se encarga de qué y cómo nos relacionamos en todos los ámbitos. Y aquí incluyo a todos y a todas.  Transformamos la realidad cada vez que rompemos un molde en la asignación de roles en el hogar, cada vez que ponemos el nombre de una mujer sobre la mesa para un nombramiento, cada vez que miramos a una mujer con ojos de posibilidad para ella, cada vez que animamos a una mujer a decir sí a un cargo público, cada vez que apoyamos a una mujer en las dificultades que encuentra en el camino, cada vez que reforzamos la capacidad de juego y de diversión de una niña, cada vez que generamos red de apoyo entre nosotras y cada vez que combatimos la crítica gratuita de quienes quieren seguir pensando que la lógica anterior era más “fácil para todos”.

Mi propuesta es que aprovechemos cada oportunidad que veamos en nuestro entorno y que generemos nuevas oportunidades. Cada uno desde su lugar, el que sea. Y así, en lugar de seguir argumentando y profundizando en el diagnóstico, podremos ir celebrando que el porcentaje se mueve a otro ritmo.
Ane Agirre

7 comentarios sobre “Incumbencia

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  1. Hay que hacer más y hablar menos. Y si se regula, mal asunto. Si se exige, peor aún.

    Es cuestión de sentido común y de asumir las consecuencias.

    En NEM somos 48% chicas, 52% chicos. En el equipo de dirección, 4 chicas y 3 chicos.

    Lo mejor de todo es que no reparamos en ello, hasta que echas cuentas cuando lees cosas sobre el tema. En ningún momento hemos forzado esta situación, hemos contratado talento y futuro para nuestra organización en todo momento, y el resultado es éste. Y si fuera distinto y dispar, con el mismo criterio, estaría igual de orgulloso.
    Gracias por la reflexión.

    1. Pues eso, que da gusto ver ejemplos de empresas que ‘con toda la naturalidad’, están en la nueva realidad. Sois jóvenes y se nota que ya funcionáis bajo crietrios distintos. Eskerrik asko por tu comment, Alberto.

  2. Hola jóvenes:
    Una de las actividades preferidas de “Iratitxu”, 3 years old, es pasar la mopa. Nada que ver con obsesiones limpiadoras… simplemente le gusta pasear por casa empujando “algo” pegado a un palo. Podría dedicarse a jugar al curling pero el piso de nuestra casa no es de hielo…
    El caso que este sábado, mientras se afanaba en su faena de “mopear” todo lo “mopeable”… me dice:
    “… aitatxu… yo tengo que limpiar porque soy neska… los mutilas no limpian porque son mutilas…”
    Y yo le respondo:
    “??????????”
    El asunto es que en casa colaboramos todos. Hay tareas que hacen una u otra persona en función de sus habilidades pero no en función de otras cuestiones y la limpieza entra dentro de las tareas comodín… esas de las que la hace el que está libre en el momento adecuado. Entonces… de donde ha sacado la ilustre “Iratitxu” semejante idea? En casa ni lo ha oído no lo ha visto…
    Después de dar unas cuantas vueltas parece que algún “amiguito” de clase se lo ha contado.
    Y digo yo… cómo podemos pretender romper con el famoso techo de cristal si un niño de 3 años piensa que las mujeres, y solo las mujeres, son las que tienen que limpiar?
    Algo estamos haciendo muy mal y no solo en la proporción de hombres y mujeres en los consejos de administración.
    Aunque su solución sea sencilla, fácil y directa… vasta con conseguir que ningún niño o niña de 3 años nunca vuelva a caer en pensar este tipo de cosas…lo demás vendría rodado, no os parece?
    :-))

  3. ya… es que como dice José Antonio Marina, para educar a un niño hace falta la tribu entera… lo de casa es importante, pero todo lo que vivimos y vemos y oímos fuera también nos educa. Y seguimos mostrando el rol de la responsabilidad de la casa ligado únicamente a las niñas. Qué potxola iratitxu, con su mopa, toda feliz!!!!

  4. Aunque tarde, y saliendo de tres semanas complicadas (con bien), no quiero pasar de decirte Ane que me ha gustado mucho tu post y que, desde mi punto de vista, mucho de lo que ayudaría va por donde tú indicas. Qué gusto leer tu post!!!

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