panes y pecesMi querida socia y yo pasamos buenos años juntas en la misma multinacional tratando de montar esa cosa tan difícil de explicar  que llaman “gestión del conocimiento”. En el interior de una organización jerarquizada, incluso con buena intención y mejor tecnología,  la palabra “gestionar” tiene el sabor de la obligación, del control, de la evaluación.

Gestionar el conocimiento resultaba así una tarea bastante difícil. Sin embargo las redes sociales han demostrado su capacidad casi ilimitada para conseguirlo. ¿Por qué? Porque se hace de manera voluntaria. Cada uno toma la responsabilidad de difundir aquello que quiere, de lo que siente que sabe, y que cree de utilidad para terceros. ¡Y siempre hay alguien que lo aprovecha!

Vesper, en un contexto “off line”  viene disfrutando hace  unos años de una experiencia en cierto modo  similar a la de esas redes. El Colegio Vasco de Economistas nos pidió  que le ayudáramos a diseñar una de ellas y esta misma tarde le acompañaremos en la inauguración del tercero de sus programas de mentoring, mediante el cual las personas colegiadas que saben mucho o tienen amplia experiencia de algo, están dispuestas a transmitirlo a terceros porque quieren, porque saben, y porque piensan que les será útil.

En aquella época circulaba una metáfora para hacer comprender la ventaja de compartir conocimiento: “Todos los que estamos alrededor de esta mesa ponemos un euro sobre ella. Al oír la señal, quien antes retire su euro se lleva el euro de todos los demás. De esa forma todos excepto uno, pierden algo. Ahora juguemos a que cada uno, en lugar de un euro, da una idea sobre cómo ganar un euro.  Todos sin excepción nos llevamos la idea que teníamos y  además, las  de todos los demás“.

La multiplicación de los panes, en fácil.

Araceli Cabezón de Diego

Anuncios