bruce-dern-NebraskaAdemás de todos los elogios técnicos que ha suscitado Nebraska y que comparto, a mí me resultó una película conmovedora.

Cuenta muchas cosas, a pesar de que no hay mucha acción. A mí me habló de las inmensas posibilidades que abre la aceptación.

La película nos propone aceptar unos personajes con sus imperfecciones, que son las que los hacen tan humanos y entrañables. Aceptar el loco deseo de un padre de ir a Nebraska a recoger un premio que nunca ganó. Aceptar que el pasado está conformado de episodios que nos gustan y de otros que deploramos. Aceptar que la lucidez tiene caras muy diferentes.

La historia avanza en la medida en que la aceptación avanza… Cuando el hijo va aceptando lo que hay, cuando deja de pelearse contra lo aparentemente absurdo, entonces puede acompañar a su padre como él lo necesita.

Se da la paradoja de que un viaje aparentemente inútil, se convierte en un descubrimiento de un valor incalculable para su vida. La aceptación le permite conocer y conocerse, en el sentido más profundo.

De esos viajes cortos, que sin esperarlo, nos transforman.

Ane Agirre

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