TrapecistasEn una anterior viñeta “comprometí” mi confiabilidad (la competencia de cumplir las promesas, según Echeverría) a seguir tratando sobre ésta en una viñeta posterior. Hoy cumplo ese compromiso que quizá en su momento creara alguna expectativa en alguien … (por cierto, es normal que los compromisos generen expectativas, pero no lo es -aunque sea tan habitual y frustrante- que nos creemos expectativas sin ningún compromiso previo por parte de nadie). 

Nuestra confiabilidad, que no es espontánea ni genética ni estructural, se corresponde con nuestra imagen pública, es decir, la construyen los demás a partir de su experiencia en relación a nuestras acciones y de la coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos : así de sencillo y así de complicado.

Y entonces ¿cómo se puede generar confiabilidad? Evidentemente, cumpliendo los compromisos de manera sistemática y “natural”; actuando con sinceridad, veracidad y autenticidad. Y cuando un compromiso resulta imposible de cumplir… optar (elegir) por afrontarlo : mostrando vulnerabilidad, dando explicaciones lo antes posible y pidiendo disculpas.

Y las herramientas son tan antiguas e inusuales como el mismo mundo : la conversación y la escucha. Saber conversar y saber escuchar (incluyendo, claro,  el saber dar y recibir feedback) son, en mi opinión, los mejores generadores de confianza.  Esa confianza tan ligada al concepto de aceptación y que, como la desconfianza, acostumbra a ser recíproca : la confianza y la desconfianza generan confianza y desconfianza.

Jordi Foz

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